CUMBRES DE CARTAGENA: SENDERISMO
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La Guillimona desde la Vidriera al Puerto del Pinar



La Guillimona es uno de los vértices principales de la gran divisoria de montañas que arranca en Castril, se extiende por Sierra Seca y se prolonga hacia levante por el Calar Blanco, las Cabras, Taibilla y Revolcadores. Se encuentra en el norte de la provincia de Granada lindando con las vecinas Jaén y Albacete y por lo tanto sirve de terreno fronterizo, los cuales por naturaleza suelen estar poco habitados. 

Aunque no se refieren propiamente como Sierra los mapas esta cordillera puede tener dicha consideración por encontrarse perfectamente separada del resto de la cadena montañosa por el Barranco Conejero, la Rambla de los Cuartos y los Ríos Huescar y Bravatas, drenando sus aguas hacia el Guadiana Menor, afluente del Guadalquivir a través de los ríos Guarday y Raigadas. Por el Norte drena también las aguas del Río Zumeta que pocos kilómetros más adelante en Las Juntas se une con el Río Segura.. 

Sus principales cimas son la propia Guillimona con 2065 m., la llamativa por su curiosa forma Castellón de la Miravetes con 1944 y otras cumbres de altura semejante como el Morro del Aserrador o la Piedra del Gallinero, todas ellas eclipsadas por la magnética presencia de la llamativa y poderosa silueta de La Sagra que con sus 2381 m y su blanca cabellera es el centro de atención de los montañeros de la zona. 

A pesar de su altitud la cima no ofrece ninguna complicación técnica por lo que esta al alcance de todos los que tengan una mínima forma para afrontar una ruta de un desnivel y una longitud medios. No obstante no debemos olvidar nunca que estamos en limite de lo que se denomina alta montaña y aunque el itinerario no nos ofrezca grandes dificultades la presencia de la nieve, el hielo o las borrascas pueden hacerte pasar un mal rato por estos parajes. Y no es una suposición, el propio guía, curado en mil peripecias en la montaña, se vio inmerso en una ciclogeneis explosiva hace unos años por estos lares, y otros compañeros cuentan que las condiciones de viento, granizo, niebla e incluso nieve han llegado a ser tan difíciles que se han marchado del lugar creyendo haber llegado a la cima cuando finalmente el track les indicaba que se habían quedado en la ante cumbre. Un respeto a la Guillimona.



Uno de los aspectos más sorprendente es la presencia de gigantes verdes, me estoy refiriendo a pinos de porte espectacular, que por apariencia y sin ser experto en el tema parecían Laricios, también conocidos como negral o salgareño. Nada más salir de la ruta justo enfrente de la Vidriera y al lado del camino un altivo pino nos sirve de introducción a lo que más adelante veríamos, este al estar rodeado de la masa boscosa resultaba menos llamativo. El siguiente ejemplar era el Pino del Aserrador, en esta ocasión es un pino albar (Pinus sylvestris) con varios brazos y de tamaño descomunal. Y al final en el nacimiento del Barranco de la Capota otro imponente Laricio se aparece ante nuestros ojos siendo necesarias seis personas para rodear el perímetro de su tronco.

Pero no acaban aquí la riqueza arbórea ya que en el paraje del Aserrador también podemos ver Arces y un milenario Tejo, su aspecto es muy malo y se encuentra en plena decadencia no teniendo el porte de los Tejos del Calar del Río Mundo, aunque su tronco delata su antigüedad. Sin embargo para los expertos, que no para los neófitos que no sabemos apreciar estas exquisiteces naturales, la gran joya de la Guillimona es una arboleda singular de Mostajos situada en el citado Paraje del Aserrador, concretamente en la cara sur del Morro de igual denominación y donde existe un mirador en la parte alta desde donde se puede contemplar en toda su extensión el mismo en la cuenca de la Rambla de la Tobilla. Al ser un árbol de hoja caduca y de porte pequeño pasan desapercibidos para el senderista no ilustrado pero que tienen un gran valor para el experto por lo escaso del mismo. 

El mostajo (Sorbus aria), llamado también Serbal morisco,  es un árbol "humilde": poco conocido por montañeros y senderistas pero presente desde nuestro país hasta el Himalaya. Procede de Persia y es de hoja caduca, puede alcanzar hasta 20 m de altura. La corteza de su tronco es de color gris-blanquecino y lisa, aunque se va agrietando con la edad. Las ramas son muy sinuosas. Las hojas son simples, miden de 5 a 12 cm, tienen forma elíptica y redondeadas en la base. El margen de la hoja es doblemente serrado, con el haz de color oscuro sin brillo y rugoso al tacto, mientras que el envés es gris-blanquecino cubierto de una borra blanquecina y con los nervios muy marcados. La copa es más o menos densa.

Las flores se agrupan en corimbos terminales, miden entre 10 y 15 mm y tienen 5 pétalos y numerosos estambres. Son de color blanco.

El fruto es un pomo de forma globosa ovoide de entre 6-15 mm de diámetro. Los frutos maduran cuando comienza el otoño (de Septiembre a Noviembre), momento en el que se tornan de un color naranja-rojizo. La pulpa es dulce, algo ácida y harinosa.




Todo este entorno se encuentra muy aprovechado por el hombre fundamentalmente por la ganadería por lo que es muy fácil ver los inmensos rebaños de ovejas y cabras y al mismo tiempo nos dificulta el transito por la presencia de continuas vallas que limitan las fincas y que en alguna que otra ocasión no queda más remedio que sortear. En el ámbito animal salvaje cerca de las cumbres los Buitres Leonados nos circunvalan con sus planeamientos sobre nuestras cabezas curiosos ante nuestra presencia o al acecho de que alguno de nosotros caiga agotado para limpiar el monte de restos. 

El aprovechamiento de la madera generó disputas entre los oscenses y sus señores los duques de Alba, quienes pretendían ser los dueños de todo, cuando el dueño era el Ayuntamiento y no ellos. Al final se llegó a una solución cuando Felipe II les concedió la propiedad de un gran pinar en el camino a Santiago de La Espada. Se le llamó “Pinar del duque” y ahora lo llamamos “Pinar de la Vidriera” en recuerdo de la fábrica de vidrios que hubo por allí. 

Durante los siglos XVI y XVII la ganadería de oveja merina para la producción y comercialización de lanas fue muy importante, convirtiéndose Huéscar en uno de los centros más importantes de Andalucía en el lavado y la exportación de lanas al extranjero. Aquí eran lavadas y preparadas para llevarlas al puerto de Cartagena, desde donde salían rumbo a Italia. 



Junto a estos alicientes no podemos olvidar el excepcional mirador que supone una cumbre de dos mil metros completada por una extensa cuerda que si unimos la de los Miravetes y la de la Guillimona pueden superar los quince kilómetros de cumbres de más de 1700 metros. Y si al sur la gran dama del sureste nos hará disparar la cámara fotográfica como si no hubiera un mañana, no podemos dejar de mirar al oeste donde la Sierra Seca y la Sierra de Castril nos anuncia el gran Parque Natural de Cazorla, que se extiende con nuestra vista al norte hacia la Sierra de Segura, para finalizar en nuestras más cercanas y conocidas cumbres provinciales de Albacete y Murcia con Las Cabras y Revolcadores respectivamente. 

Justo en el norte las cumbres nevadas de un gran calar se aprecia entre otras muchas cumbres de menor porte: El Calar de la Sima con su cumbre el Mentiras y que en breve pisaremos. 



DESCRIPCIÓN DE LA RUTA

En esta ocasión se trata de una ruta lineal, que junto con la que se inicia en los Collados de la Sagra son las más conocidas y realizadas. El Punto de inicio es el Hotel Pinar de la Vidriera de cuatro estrellas, ENLACE al inicio, desde donde cogemos el sendero de la arboleda singular del Aserrador. Nos sirve de referencia el cerro sin nombre que se encuentra rodeado de una caseta de vigilancia forestal. 

Este sendero finaliza en el mirador del Morro del Aserradero, lugar donde reponemos fuerzas y nos deleitamos de las vistas al norte, donde una montañas con cumbres nevadas nos anuncia la presencia de la inmensa Sierra de Segura, a la espalda de Santiago de la Espada pueblo fronterizo de tres provincias. 

Fuera de sendero y siguiendo la valla hacemos la cumbre del Morro y descendemos el mismo con precaución por la presencia de nieve que dificulta y oculta los desniveles del terreno.  Un valle preside este entorno y unas murallas pétreas nos impiden ver aun la cumbre debiendo de atravesarlas para llegar a la misma a través de un collado y una corta pero intensa subida por terreno pedregoso donde la presencia del blanco elemento le pone cierta dificultad aunque su presencia es escasa y por manchas por lo que se puede evitar en la mayor parte de las ocasiones. 



Llegados a la cuerda nos acercamos al cerro más occidental para poder ver e inmortalizar la Sagra en todo su esplendor y con la decoración de nubes altas que le dan un halo de divinidad al que nos tiene acostumbrado. 

Hacemos la cumbre y buscamos un lugar a su resguardo para recuperar fuerzas de cara al descenso. Este se realiza por el Barranco de la Capota desde su nacimiento, primero por el seco cauce y después a media ladera hasta llegar al Puerto del  Pinar donde finalizamos la ruta, donde el tiempo nos acompañó en este ultimo día de invierno o primero de la primavera, que ante la indefinición nos hizo pasar ratos de frío y otros de calor, pero sin grandes inclemencias que nos impidieran disfrutar de este espléndido entorno natural. 


Hasta la próxima, nos vemos en el monte,

Fecha: 20/3/2016
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