CUMBRES DE CARTAGENA: SENDERISMO
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La Sagra, me pone nervioso



VIDEO RESUMEN




No es comparable a la primera vez, hace poco más de dos años y cuya crónica te enlazo, ya que la ruta es muy similar y por lo tanto el temor a lo desconocido desaparece. O tal vez fue que sabia donde iba y por tanto me alteraba el sistema nervioso central, e incluso el periferico, lo cierto es que mi excitación hizo que me levantara antes de que sonará el despertador, mirará y remirará las previsiones del tiempo para saber si habría nieve o hielo, dejará en casa la pesada cámara fotográfica sustituida por la compacta (con todo el dolor de mi corazón), me llevará alimentos energéticos, controlará mi alimentación previa e incluso que entrenara las subidas los días previas. Todo esto fuera de mis rutinas cotidianas en las rutas normales.

En ruta desde el autobús divisamos la imponente mole rocosa y ¡caspista! el triangulo cimero se encuentra cubierto de blanco ¿cómo podía ser eso? Todas las previsiones apuntaban a una falta de nieve casi absoluta e incluso compañeros que habían ido la semana anterior nos indicaron que ni gota de nieve y las lluvias de los últimos días fueron escasas y con temperaturas no muy frías. Mi intranquilidad aumenta ¿cómo vamos a ir por nieve sin crampones, piolet, polainas...? ¿Se suspendería la ascensión? Finalmente todo fue una broma de la naturaleza ya que conforme nos acercamos a la Puebla de Don Fadrique el manto blanco nivoso que cubría la cima se iba desplazando hacia el cielo azul, era una nube de blanco algodón, que había adoptado la forma de la cima. Para resarcirnos del susto tuvimos un espectacular día primaveral, soleado, con alguna nube rondando los horizontes, sin prácticamente viento, sin hielo y muy escasa presencia de nieve en la cima y la umbría. 



Por si lo no conocéis, cosa que dudo, La Sagra es la montaña de más altitud del sureste español con sus 2.400 m, solo superada por las cumbres de Sierra Nevada, por lo que su ascensión puede considerarse Alta Montaña, con los riesgos inherentes que ello conlleva. Pero la mayor dificultad está en la vía de acceso por la que pretendas llegar, así hay  una ruta “oficial” conocida como “Las Víboras” donde apenas hay dificultades técnicas y queda reducida a salvar el desnivel de una forma más tendida, lo que no hace tampoco que sea un paseo y requiera una forma física adecuada. Luego existen otras vías que podemos llamar “normales” como El Bosque Vertical, Fuente de las Yeguas, Cueva del Agua, Loma Capellanía o Morro de las Zamarrillas, que salvo la primera desconozco, pero que son igualmente asequibles. Junto a estas, por la cara norte, existen diversas vías de acceso a la cumbre para realizar con nieve y por tanto alpinas o montañeras, donde hacen imprescindible el uso de cramprones y piolet, como son: Embudo, Falsa Pingüino, Vía Pingüino, Corredor Alpino, Corredor Himalaya, Pedrera, Canalón Central, Corredor Rumardo, Peñón del Castillo, Canalón cima oeste o Canal de los Cameros. 



La idea que tenia el club con la programación de esta ruta era la de ser una iniciación a la alta montaña invernal para instruirnos en el uso de material técnico y la progresión con el mismo con nieve y/o hielo. Pero este invierno primaveral nos ha dejado las montañas sin el blanco elemento por lo que lejos de suspender la actividad, se realizó a pesar de la ausencia de nieve y con el temor de que la existencia de placas de hielo que finalmente no aparecieron.

La ruta es muy parecida a la realizada hace unos años, subida desde los Collados de La Sagra por el Embudo y bajada por el Bosque Vertical, sin embargo una variante fue el principal motivo por el que decidí participar y un motivo más para incrementar mi incertidumbre. Esta consistía en subir por el embudo, pero en vez de salir por este, caminar por una cornisa en dirección oeste hasta llegar a la vía pingüino, aunque ahora he visto que le llaman la falsa pingüino ya que la original esta a continuación. Una vez en la pedrera había que remontar unos pocos metros,  hacer una pequeña trepada y salir por una cornisa en forma de caracol. Sin lugar a dudas fue la guinda de esta ruta, tanto por la dificultad como por lo montañero del itinerario.

Toda la ruta tiene una gran dificultad, el desnivel positivo que se exige es tremendo teniendo que subir casi 1000 metros en apenas tres kilómetros de longitud, con porcentajes de pendientes que en el embudo podían alcanzar el 50% pero que llegaban a su máximo en la pedrera de la vía pingüino llegando a superar el 60%. Este tramo empinado lo hicimos en menos de dos horas y media, es decir a una media normal para ascensiones montañeras de +400 m la hora. 

Pero no pienses que el desnivel negativo no tiene importancia, muy al contrario debes tener aún más cuidado ya que al cansancio acumulado hay que añadir la fuerte presión que se ejerce sobre las articulaciones (rodillas y tobillos fundamentalmente), que unido a un sendero que te empuja a correr, es el caldo apropiado para poder tener un percance si pierdes la concentración.



La pedrera aunque muy corta puede suponer un impedimento para que  no disfrutes la ruta sino eres capaz de transitar por esta con seguridad, sobre todo cuando tengas que atravesarla durante unos cinco o seis metros y veas que tu cuerpo se desliza ladera abajo al tener rodamientos en las suelas de tus botas que te desplazan. Tranquilidad, afianza tu pisada con fuerza y sigue adelante para superarla, sino te ves capacitado este tampoco es el lugar para practicar.

La verticalidad hará que cuando estés arriba no te creas que por ahí se puede subir, y más de uno decía que no bajaba por el embudo, aunque se puede, no era el lugar por donde hoy teníamos que volver. Por tanto si disfrutas de los ambientes aéreos esta es tu ruta, no obstante en ningún momento se tiene gran sensación de  vértigo  o caída, dado que los pasos no tienen cortados, sino una inclinada ladera que aminora la sensación aunque la peligrosidad es la misma ya que una caída por la misma puede ser fatal.

Otro factor de riesgo y de hecho ocurrió durante la ruta, es el desprendimiento de piedras al pasar los compañeros y caer hacia abajo a gran velocidad, pudiendo impactar con el resto del grupo. En esta ocasión no hicieron blanco pero pasaron muy cerca, una de ellas al inicio del bosque vertical donde afortunadamente se paro antes de impactar con nadie pero bajaba a una gran velocidad dado su tamaño y otra de menor calibre y distancia pero que también estuvo a punto de impactar en la trepada final de la vía pingüino (en el video se puede ver). Por tanto un casco no estaría de más y sobre todo alertar con gritos en el caso de que una piedra se desprenda ladera abajo a tu paso y mucha atención para esquivarlas y si esto no es posible, cuerpo a tierra cubriendo con tus brazos tu cabeza. 



La mayoría de las veces las rutas no son duras en si mismas, sino que las hacen duras los guías o participantes al llevar un ritmo superior al que uno puede soportar, dejándote exhausto y sin fuerzas y sufriendo más que disfrutando del día. Este era otro de los motivos de preocupación. La primera vez subí con Cristóbal y conociéndolo sabia, o  más bien, intuía que iba a llevar un ritmo adecuado para la mayoría de los participantes que éramos senderistas, como así fue. Pero en esta ocasión era la primera vez que salía con José como guía, y como conozco algunas pinceladas de su currículo, muy montañero, y de su alta capacidad física, ya que me ayudo a llevar al grupo en la Integral de la Sierra de la Fausilla, no sabia si iba a llevar un ritmo montañero o se adaptaría a los menos fuertes del grupo. Al ver la lista de participantes por un lado me alegró ver a mis compañeros de previas, ya no iba a estar solo, pero por otro lado, iban montañeros, corredores de montañas... que  en el autobús contaban sus aventuras, a la vez que yo me  empequeñecía en el asiento, ante tales gestas (Travesías de Pirineos, Alpes, Ultra Trail ...) Finalmente hizo la subida tan asequible que no tuve que decir ni un buff, como la vez anterior. Muchas gracias. Disfruté la ruta tanto que estoy dispuesto a regresar,  aunque no se si contribuyeron también el cargamento de frutos secos energéticos con el que conté en la subida, a modo de dopaje natural. 

El grupo subió agrupado hasta la cornisa y los que íbamos más despacico fuimos acompañados por unos compañeros que iban sobrados y que además de ánimos nos daban conversación, aunque hablaban más ellos que los que íbamos regulando las fuerzas. No obstante siempre estábamos todos a la vista del guía lo que nos daba tranquilidad, ya que cuando el grupo se pierde de vista uno se siente abandonado y las fuerzas parecen que se van más rápidas.

Estratégicamente el guía nos reagrupo para salir del embudo, almorzamos para tomar fuerzas y poder afrontar con ánimos renovados el tramo técnico y por tanto más complejo para los menos experimentados en la alta montaña. Igualmente la parada para comer la hicimos refugiados en el Collado de la Sagra Chica, aunque increíblemente se estaba muy bien en la cumbre en cualquier momento podía cambiar esta aparente calma dadas las amenazantes nubes que por todos lados nos rodeaban. 

Advertir de lo complicado que puede ser hacer estar ruta por las fincas valladas que hay, que incluso están poniendo guardas para expulsar a los montañeros. Una pena que no se respeten los caminos tradicionales y/o se habiliten senderos de uso publico que recorran el perímetro de esta montaña sin necesidad de ir con el temor de ser alcanzado por una bala de un cazador o de ser expulsado de terrenos privados. Por tanto ojo con el trac que atraviesa una finca vallada y si lo haces deja la misma cerrada, vamos respetando siempre el lema “como si no hubieras estado” 

Afortunadamente algún compañero más llevo su cámara fotográfica, de más calidad que mi compacta por lo que finalmente pudimos contar con un recuerdo visual de calidad que nos sirva para rememorar como se merece esta nueva ascensión a La Sagra y por que no servir de aliento a los que no se atrevieron o no pudieron asistir. 




DESCRICPION DE LA RUTA

Ruta circular desde Los Collados de La Sagra. ENLACE al inicio. Por carretera andamos unos metros para coger la pista que nos lleva hasta la Loma Carrillo, finalizada esta seguimos por sendero señalizado con hitos pétreos, hasta introducirnos en el embudo. 

Aquí ya solo queda ir superando desnivel a ritmo lento pero constante y pasos cortos. No hay señalización pero el recorrido resulta obvio buscando los pasos más accesibles. Pasaremos por el estrechamiento rocoso que le da nombre y comenzaremos a verlo aumentar, aunque sin poder intuir la salida, ya que solo se verán cortados rocosos en la parte alta. Estamos en la umbría de La Sagra y nuestro sudor que ha sido transpirado a través de la ropa se congela sobre la misma creando una capa blanquecina de escarcha sobre el polar, lo que nos indica que la temperatura esta por debajo de 0º grados.

En la parte alta del embudo, donde a nuestra izquierda se ve la salida hacia la cuerda cimera, y a una cota 2.200 m. cogemos una cornisa muy fácil de caminar que nos lleva en un corto espacio de tiempo a encontrarnos con la denominada “falsa pingüino”, una vía que con nieve se puede subir desde abajo, sin ella parece imposible dado el tremendo desnivel que tiene y por la que transcurre una pedrera que te desliza hacia abajo. Cruzamos la pequeña pedrera y a través de una canal remontamos la misma por su lado derecho, pegados a la roca, hasta llegar al final del canalon donde hacemos una fácil trepada para salir del mismo. A través de otra cornisa pétrea llegamos a la antecima a escasos metros ya del punto geodésico.

Tras las fotos de rigor y recréanos con las infinitas vistas que desde 2381 m se tienen de todas las sierras del sureste, comenzamos el descenso hasta el Collado de la Sagra Chica, punto de avituallamiento y descanso antes de emprender un frenético descenso por el Bosque Vertical. Inmensos pinos laricios adaptados a crecer en una inclinadisima pendiente creando un bosque de cuento de hadas, algunos han caído por los rayos, pero otros muchos nacen en cuanto encuentra un poco de luz entres sus gigantescos progenitores.

Bajo el Cerro del Almirez, junto al Collado y Cortijo Blanco, existe un acceso y a través de sendero bastante definido llegamos al Camino de los Cortijos Nuevos, que paralelo a la carretera nos saca a esta llegando a los Collados de La Sagra, donde podrás celebrar la ruta por todo lo alto.


Nos vemos en el monte, y ¡Tengan cuidado ahí fuera!

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30/1/2016
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