CUMBRES DE CARTAGENA: SENDERISMO
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Sierra de las Cabras: Macalon, Cancarines y Mosquito


Iniciamos el año 2019 con una ruta montañera, no tanto por su dificultad técnica que casi no la tiene y menos con la ausencia de nieve, sino por la exigencia física de la misma y más aun si uno va cargado internamente de polvorones, siendo este un buen sitio para dejar parte de los excesos navideños.

En todo caso no es fácil transitar por La Sierra de las Cabras dada la ausencia total de senderos señalizados  y los hitos pétreos son muy escasos, a lo que hay que añadir un terreno abrupto y muy roto por los agentes erosivos en gran parte de la ruta que hacen que tus pies sufran más de lo habitual por tanto una buena suela y buen calcetín se me antojan imprescindibles. 

Hace un tiempo hice las cumbres de esta sierra subiendo en ruta circular desde la aldea de Cañadas, pero conocía la existencia de una ruta habitualmente usada para subir desde el Cortijo del Mosquito en las proximidades de Cañada de la Cruz, a través del Barranco del Malacon. Sin embargo tampoco fue ese el trayecto elegido para esta ruta sino que hicimos una circular para coronar cumbres poco habituales y que quedan un poco a desmano de las más populares. En concreto subimos la máxima altura de la Sierra del Taibilla, El Malacon (1905 m), dos de los Cancarines (2029 m y 2034 m), dejando para mejor ocasión los dos situados más al norte y los Cerros del Mosquito (1888 m. 1934 m,  y 1965 m.) Los más fuertes del grupo, mientras el resto comíamos, con café incluido, gracias al compañero Antonio y su infiernillo de lujo (próximamente asiáticos), se hacían las dos cumbres de la Sierra de las Cabras, La Atalaya ( 2083 m) y Las Cabras (2080 m.)

Una ruta donde la compañía fue tan grata o más que el tiempo atmosférico, que se porto como estaba previsto teniendo un día casi primaveral a excepción de principio y final de la ruta donde la temperatura cayo en picado hasta llegar incluso por debajo de 0º. Pero el solecito y la ausencia de viento nos acompaño durante toda la ruta de forma muy agradable hasta el punto de agradecer el paso por las zonas de umbría. 

En esta ocasión tuvimos la oportunidad de conocer el lado oscuro de la personalidad de alguna de las participantes y su grado de exigencia en algunos aspectos de la vida lo que dio para risas, ironías, sarcasmos y comparaciones durante todo el día en un ambiente muy agradable de compañerismo, creo. Y cuando el tema se acababa continuamos con el Sálvame delux que algunos socios parecen empeñados en convertir las rutas del club. No podrán con nosotros ¡ a la gente no le gusta que uno tenga su propia fe!, cantaba George Brassens a mediados de siglo pasado y parece que hemos avanzado poco socialmente.

Pero como no podía ser de otra manera, la mayor parte del tiempo nuestras conversaciones fueron dedicadas a la Montaña y cada uno relataba sus ultimas experiencias o sus próximos objetivos. Así le dimos le dimos un repaso al Aconcagua, Los Alpes y sus mercantilización, El Himalaya, Aigüestortes o los cintos del Banderillas, por poner un ejemplo, entre los avezados montañeros que nos acompañaron y de los cuales se aprende con solo oírlos hablar de sus experiencias. 

Dos curiosos nombres de cumbres han llamado mi atención: Los Macalones y Los Cancarines. Respecto del primero existe amplia documentación sobre El Cerro del Macalon situado en las proximidades de Nerpio dado que se han encontrado restos prehistóricos en su entorno, respecto de su significado todo apunto a que hace referencia a su configuración física, siendo una meseta elevada y a la que solo se puede acceder por un lugar por encontrarse rodeada de cortados. Con este nombre, Los Macalones los mapas nombran a las máximas alturas que existen en la Sierra del Taibilla y aunque no se configura una meseta, sino más bien una cuerda, supongo que desde abajo daría esa impresión y por eso la denominación.

En cuanto a los Cancarines no he encontrado nada salvo que es el apellido de algunas personas en singular por lo que probablemente haga referencia a sus antiguos propietarios. Aunque no tenga nada que ver aparentemente el topónimo de la localidad de Cancarix, tiene su origen en un mineral “la cancalita”, lugar donde se encuentra el famoso piton volcánico. Tal vez uno derive del otro al tratarse de habitantes de esta población y encontrarse en la misma provincia.



Descripción de la ruta:



Tramo I. Cortijo del Mosquito de Arriba – Collado del Molino. 5 km. +300 m.

Tramo interminable por pista, pero que nos hace entrar en calos los músculos y nos facilita una ascensión cómoda y progresiva por una pista en buen estado. Conforme vamos subiendo se abren ante nuestros ojos las vecinas montañas del Macizo de Revolcadores o la Peña de Moratalla en el inicio de la Cuerda de la Gitana. Así mismo podemos observar la imponente montañas que conforman los Cerros del Mosquito, todos ellos con una gran masa forestal que conforme ganan altura cambian el pino por la coscoja y/o encinas, quedando calvas a parte de los 1900 m. aproximadamente. 




Tramo II. Collado del Molino – Cancarin Oeste. 4 km. +300 m. 

Tramo sin la mas minima marca ni traza, salvo la de los animales (jabalís, cabras, etc.) pero sin posibilidad de error ya que se trata de seguir la cuerda e ir subiendo y bajando los diferentes cerros que tenemos a la vista en dirección oeste. 

Al final del tramo veras trazas que te llevan al collado, obviando la subida al Cancarin Oeste, es una opción que un compañero de ruta copio, pero sin duda merece la pena hacer esta cumbre para tener una magnifica visión de la Sierra de las Cabras y de los Cancarines al completo. 



Tramo III. Cancarin Oeste – Collado del Mosquito

Se baja al collado, atravesando la valla caída en varias zonas por la acción del peso de la nieve y comenzamos una corta pero dura ascensión al mayor de los Cancarines, el Sur, 2034 m. La bajada la hacemos pegados a los cortados por lo que hay que tener cuidado sobre todo con viento o hielo-nieve. Una vez en el collado cogemos la umbría de unos cerros, sin nombre conocido para evitar el calor del medio día siempre con dirección oeste hacia el geodésico de las Cabras que aunque pequeño se puede divisar desde esta cuerda. 

En este punto es necesario realizar un destrepe para llegar al nuevo collado que da acceso al geodésico. No tiene una gran dificultad pero hay que ir con mucha precaución y sobre todo ver los pasos más asequibles para evitar un percance haciéndose necesarias las manos. En este punto aprovechamos para reponer fuerzas mientras algunos compañeros continúan la ruta de ida y vuelta hacia La Atalaya y Las Cabras. 

Con ánimos renovados damos media vuelta por donde habíamos venido dirigiéndonos hacia una muralla pétrea que tenemos ante nuestros ojos, subiéndola y atravesándola, comenzando un tramo divertido donde deberemos buscar los pasos más asequibles para ir sorteando cerros.



Tramo IV- Collado del Mosquito – Cortijo del Mosquito de Arriba

Una vez en el Collado del Mosquito comenzamos la ascensión sorteando los diferentes Cerros que conforman esta montaña, no tienen gran dificultad y algunos tienes formas curiosas. Para los que tengan Paraidolia alta disfrutaran especialmente esta ruta y en concreto este tramo, pudiendo observa mi figuras como  excursionistas, amantes besándose, osos, marcianos, monos, etc 

La cumbres principal del mosquito es casi una meseta, poco atractiva pero lo que será realmente duro será el descenso. Son más de –400 m. de desnivel para bajar en apenas 1,5 km. Enseguida divisaras abajo del todo, muy pequeñito el ruinoso cortijo del mosquito de abajo y los coches que habrás aparcado junto al mismo. Pero para llegar hasta ellos deberás atravesar un bosque de coscoja primero y pinos después con un suelo conformado por piedras sueltas mezclado con acículas de pinos y frondosa tierra o cantos arrastrados por las aguas pluviales que exigirán la máxima concentración para evitar resbalones y caídas desafortunadas que aunque no sean graves siempre te pueden amargar la ruta. En nuestro caso fueron dos los compañeros que sufrieron los efectos de la gravedad sin aparentemente muchos daños graves. 

Para festejar la ruta te recomiendo el Bar de Cañada de la Cruz, tanto por cercanía como por buen trato. 




                  Nos vemos en el monte, y ¡Tengan cuidado ahí fuera!




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MIS IMAGENES





PEÑAS BLANCAS (629 M)


Coordenadas: 37° 36.150' N   1° 9.267' O
Ruta en Wikiloc, por el Barranco de la Vibora
Situación con google maps
Topografia IGN

Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de La Muela, Cabo Tiñoso y Roldan

"Geológicamente se trata de un espejo de falla, ya que aunque su nombre lo recibe por su apariencia blanquecina su color es terrizo y sus capas blancas las debe a un liquen que la cubre en algunas zonas, se trata de criptógama compuesta, un alga microscópica y un hongo que viven sobre la superficie de las rocas. Esta superficie se vuelve resbaladiza al humedecerse por lo que los alpinistas conocen la dificultad de escalar sobre esta pared rocosa." - Region de Murcia Digital.

Mas Fotografias



Mapa de Situación
Fotocomposición


Paredes desde la cumbre

Rambla del Cañar
Cumbre "canina"


Desde la Rambla del Cañar


 Leyenda de las Peñas Blancas:

          "Cuentan que en aquellos tiempos de privaciones vivía en Tallante un párroco con su sobrina, a la que llamaban Mariluz. Era ésta una mocita joven, recién rebasada la pubertad, que se abría a la vida hermosa y dulce como las flores de marvarisco. Tan celoso estaba el párroco de su belleza y de los mozos que acudían a cortejarla atraídos por el delicado aroma de su lozanía, que no permitía a su sobrina ni pisar la calle salvo para ir a escuchar misa.  
        Así que Mariluz veía girar el mundo de lejos, a veces desde su ventana, otras desde el primer banco de la iglesia donde su tío oficiaba el servicio cada día. Y mientras, ella rezaba, rezaba mucho pidiendo un amor que la librase de esa suerte.
Sucedió que en ese pueblo vivía también José Juan, un mozo despierto y de buen corazón que hacía los recados del tendero y llevaba a casa del señor párroco legumbres y huevos cada semana. Como de las cuentas de la cocina se encargaba la sobrina, y no conocía la chica más varón con el que cruzar palabra, pasó lo que tenía que pasar y acabó haciendo amistad con el mozuelo o, más bien, prendándose de él. Surgió el romance casto que se avivaba cada noche cuando, bajo la luna y a espaldas del señor cura, José Juan la rondaba al otro lado de la reja de su ventana.
En esto llegó el tiempo de la romería del Cañar, allá por el mes de enero, y salió en procesión la Virgen acompañada del pueblo entero y de los peregrinos de la región. Entre tanta multitud nadie reparaba en que José Juan caminaba muy cerca de la sobrina del cura. Ambos jóvenes se quedaron rezagados al final del grupo, lejos de la atención del atareado párroco, que sólo tenía ojos para los continuos traspiés de los portadores de la Virgen de la Luz, que ese año parecían más torpes que nunca.
Así, llegando a la Rambla del Cañar, y amparados por la distracción de la buena Virgen, los enamorados escaparon sin ser vistos, alcanzaron el borde de las paredes de Peñas Blancas y al caer la tarde enfilaron hacia un refugio de pastores donde pretendían pasar la noche.
     
         Ya se creían a salvo los jóvenes enamorados cuando sonaron los primeros disparos al aire. Comandados por el agraviado cura, un grupo de lugareños armados de trabucos intentaban dar caza y escarmiento al ultrajador y rescatar a la mancillada. José Juan huyó con Mariluz a salto de mata, seguro de encontrar un buen escondite  en  alguna  de  las  galerías  horadadas   por   las   recientes   explotaciones mineras. Cuando el grupo les dio alcance, ya bordeaban los altos de las minas de hierro y sólo una figura se recortaba en el atardecer. El cura, loco de rabia y celos al distinguir la silueta del mozo raptor, agarró el trabuco cargado de uno de los vecinos y disparó. Más que a José Juan debió acertar a las piedras que lo sustentaban, pues cayó el joven despeñado con un gran estruendo de rocas, que abrieron un gran boquete en una de las galerías y sepultaron su cuerpo bajo el desprendimiento.
             De Mariluz nunca más se supo. Con la salida del sol, después de buscarla toda la noche inútilmente por las distintas galerías, los lugareños descubrieron espantados una nueva forma en la roca, allí donde José Juan había sido sepultado: una figura de mujer, moza de senos turgentes y expresión triste, aparecía recortada en bajorrelieve sobre la pared vertical que hacía de lápida a la tumba de su amado.
Cuentan que el párroco enloqueció y terminó sus días perdido en aquellos montes, desafiando los cortados verticales de  caliza  de  las  Peñas  Blancas  y  llorando  a  su  sobrina por las galerías abandonadas de las minas de hierro.
            Y cuentan también que su alma condenada sigue penando por aquellos parajes, vigilando a la doncella que vive en la roca y dispuesto, trabuco en mano, a despeñar a cualquiera que ose tocarla."



LA MUELA (551 M)

Coordenadas: 37° 35.090' N   1° 5.690' O
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Mapa Topografico IGN
Ver PORN en la pagina de Peñas Blancas o en Documentos



Cara Norte

Mapa de Situación

Cara Oeste, desde Garabitos
Desde el Este, Loma Garrofera


Vistas desde la cumbre

Cumbre "canina"
Fuente de la Muela
Virgen de la Muela
Cabo Tiñoso desde la cima de La Muela


MORRA DE GARABITOS (546 m)


Coordenadas: 37°34'46.79" N   1°07'26.12" O

Signficado RAE: 
1. adj. And. Dicho de un perro o de un caballo: Que no es de casta.
2. m. Asiento en alto y casilla de madera que usan las vendedoras de frutas y otras cosas en la plaza.
3. m. Gancho, garabato.