CUMBRES DE CARTAGENA: SENDERISMO
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Calar de la Sima: Mentiras y Voladores



El Calar de la Sima es un territorio fronterizo, por una parte es atravesado por la línea divisoria de las Comunidades Andaluza (Jaén) y Castellano-Manchega (Albacete), y por otro forma parte de dos espacios naturales protegidos, la Sierra de Segura, a través del Parque Natural de Cazorla, Sierra de Segura y Las Villas, y por el más moderno Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima. Este carácter le otorga una privilegiada situación para ser un excepcional mirador de su entorno a lo que contribuye la altura de sus cumbres muy cerca de los dos mil metros y con una superficie aproximada de 10 km2.

Desde su cumbre podemos observar las elevaciones mesetarias denominadas calares, típicas de la Sierra de Segura hacia el oeste, como el Calar del Espino, Navalperal, Cobo, Morillas o Calarejos; el norte esta copado por la gigantesca muralla pétrea que supone el Calar del Mundo pudiendo observar los varios asentamientos humanos que se han establecido en el llamado Hueco o Valle del Tus, protegidos por las alturas de estos dos gigantes, y más alejadas las cumbres de la Sierra de Alcaraz donde las Almenaras despuntan por encima de la planicie; al este el río Segura serpentea entre las estribaciones del Calar de la Sima y las Sierras del Segura que acompañan al río en su constante avance en busca del mar; y al sur, como no podía ser de otra forma, la gran dama del sureste, La Sagra, deja ver toda su grandeza acompañada de su corte: Guillimona, Sierra de las Cabras, Sierra Seca y Sierra de Castril. Un mirador excepcional de las sierras del sureste que por sí sola justifica la dura ascensión que se ha de realizar para coronar su cumbre.



Geológicamente su nombre hace referencia a una forma cárstica concreta como es la Sima fruto de una falla transversal que lo divide y desnivela, así el calar más representativo queda constituido por la parte sur del macizo, presentando una disposición de sinclinal colgado a una altitud superior a los 1.700 m, conformando la cresta con las cumbres Mentiras (1.897 m) y La Bandera (1.898 m), hacia el norte las formas pierden rotundidad y la pendiente se suaviza sensiblemente, encontrándose en el sur formas más cerradas con escarpes y agujas.

En el calar podemos encontrar cantos de cuarcita en una matriz calcárea con abundantes restos fósiles, “calizas de algas” definen la cresta del Cerrico de Las Mentiras, dolinas de fondo plano que se van imbricando a través de las líneas de fractura hasta dar formaciones alargadas tipo polje, formas de lapiaz originales que dan origen a formas redondeadas en las líneas de disolución. Aunque no son muy abundantes, existen en las dolinas sumideros abiertos de gran profundidad que pueden ser peligrosos en el supuesto de caer en ellos, sobre todo si se encuentran ocultos por la nieve o si las condiciones meteorológicas en forma de niebla o nubosidad te impiden tener una visión clara del entorno, por tanto evitar atravesarlas por la zona central más profunda.

Al igual que su vecino Mundo cuando el nivel freático asciende lo suficiente, el agua fluye por cavidades que el resto del año actúan como sumideros; en ese caso concreto se dice que la sima “revienta”, pasando a funcionar como una surgencia hasta que el nivel freático desciende y el exceso de agua, que puede llegar a inundar algunas dolinas desaparece para ser canalizado por las surgencias regulares durante todo el año.

Cabe destacar que el Calar de la Sima forma la parte más espectacular del cañón río Tus en un estrecho desfiladero fluvial que en su punto más pequeño toma el nombre de El Estrecho del Diablo y que es una gozada para senderistas su descenso en la época estival.



Respecto de la cuerda del Calar es conocida como “Cuerda de las Víboras” y  comienza por su extremo más septentrional en el Cerro Cabú, continua por Los Palancares y La Pilica, Los Pardales, La Molata del Imperio (con grandes formaciones de rocas caballeras), el Pico de la Bandera, Mentiras (1.896 m), y la brecha formada por el Pico de Los Calderones y la Peña Palomera, Torca Honda, la zona más planiforme conocida como Las Allanás, los Poyos Cañizares y, finalmente, los impresionantes escarpes de los “Dientes de la Vieja” que marcan el límite más meridional, a cuya falda se extienden terrenos de alto pastizal como el Prado Morcillo y el Toconal y cortijadas como las Casas del Collado.

De nuevo los mapas del I.G.N. vuelve a crear polémica en cuanto a la denominación de las cumbres, así el lugar donde se encuentra el Punto Geodésico y que los mapas denominan como Mentiras ha sido tradicionalmente  La Bandera y la máxima altura del Calar el Mentiras, más próximo a la Peña Palomera. Nosotros hacemos las dos y que las llamen como quieran.

Cuando proyecté esta ruta sobre plano tenía la intención de, además de pasar por los principales atractivos del Calar de la Sima como pueden ser hacer sus cumbres, pasar por la sima que le da nombre y recorrer la zona de calar, visitar la zona occidental del calar bajando del mismo a una serie de cortijos abandonados casi por completo y poder apreciar así la más desconocida cara oeste del calar. Esto suponía hacer una dura tanto en kilómetros como en desnivel pero sobre todo transitar por terreno desconocido y variado.



Una vez terminada creo que se merece el adjetivo que se le dan a aquellas rutas que se recuerdan en el tiempo por algún motivo: “Una de las grandes”. Y es que yo no la olvidaré ya que pude recorrer terrenos que mil veces había transitado por fotos o mapas y por fin lo hice en la realidad. No es una zona que llame la atención al montañero ya que no requiere ninguna exigencia especial pero que cumple con todos los requisitos para el disfrute del senderista: arroyos con agua, frondosos bosques, cantos y vuelos de pájaros, montañas alrededor con impresionantes vistas, cortijos abandonados y sobre todo la más absoluta soledad.

Como prueba de esta excepcionalidad la vuelta al Calar de la Sima (sin subirlo) es una ruta recogida entre las 30 mejores rutas de la Sierra del Segura y Alcaraz por Ángel Ñacle García en su libro. Dicha ruta es de 42 km. y realizable en unas 12 horas, de la que nosotros hicimos los 12 mejores kilómetros  ya que el resto transcurren fundamentalmente por pista forestal y atravesando poblaciones como El Plañel o las Alcantarillas.

Aunque en los mapas puedas ver que existen senderos o incluso pistas, ¡no existen!, se intuyen pero no se ven, la vegetación y el agua los ha devorado y solo tu intuición y el gps te llevarán a tu destino, no esperes caminar por trayectos señalizados o visibles, pero esto lejos de ser un problema es un atractivo más el poder caminar por terrenos tan abandonados y donde la madre naturaleza se ha apoderado de los mismos. Transcurre este tramo entre Navaltornillo y el Calar de la Sima, siendo nuestros objetivo llegar a los Cortijos abandonados de la Camarica de Abajo o de Arriba, según por donde decidas continuar, Navaltornillo, Arroyo Cañizares y Voladores, desde una abandonada pista forestal y un espectacular sendero nos sube hasta la Sima entre las peñas desgajadas del calar.



La Sima que da nombre al calar, requiere una visita detenida que nosotros por las premuras de tiempo no pudimos darle, ya que se trata de un hundimiento y separación del terreno cuya brecha supera los 20 metros y que es parcialmente transitable para poder disfrutar de un ecosistema totalmente diferente al que podemos ver en el bosque o en las partes altas del calar conteniendo endemismos vegetales locales que son  muy apreciados por los expertos botánicos.

Durante la ruta, al no contar con un experto zoólogo, nos surgió la duda sobre la verdadera identidad de las espléndidas aves que teníamos a escasos metros sobrevolando nuestras cabezas. Su vuelo rasante, su cuello blanco, su gran tamaño y su plumaje nos hacía pensar que eran Buitres Leonados, aunque otros sostenían la posibilidad de ser Águilas Reales. A estas teorías se une un comentario en las fotos de la ruta donde un compañero nos aporta la posibilidad de que fueran Quebrantahuesos, dado que se han introducido en estas sierras e incluso se les están haciendo un seguimiento habiendo marcado de blanco sus alas para mejor identificación. Dado que vimos varios grupos y hasta en tres puntos distintos cabe la posibilidad de que fueran especies distintas, todo un placer ir acompañada de tan grandiosa visión.  Otras aves menores también se dejaron ver en esta época primaveral como los Grajos petirrojos o el Pardillo. A las aves en esta ocasión hay unir el avistamiento más fugaz de cabras y ciervos.



Aunque pudimos disfrutar de arroyos con agua me sorprendió la escasez de la misma en esta época de deshielo fruto sin duda de una temporada de sequía y que no augura un buen verano. Y es que la climatología me hizo sufrir más de la cuenta los días previos a la ruta. En esta época esperaba la nieve que encontramos, pequeños neveros en las zonas más altas y de umbría pero sin que predominara la misma, sin embargo todas mis alertas saltaron cuando el martes previo unos compañeros pusieron fotos del Calar de la Sima totalmente nevado en la parte alta, de una ruta que habían realizado por el entorno ese fin de semana, donde se habían producían nevadas en toda la zona. Un motivo de gran preocupación ya que aunque la ruta no tiene grandes complicaciones técnicas la presencia de nieve supone incrementar mucho la dificultad al tener que circular por la cuerda, hacer una pequeña destrepada, transitar las dolinas con trampas en formas de sumideros o tener que descender y ascender unos empinados senderos que con nieve difícilmente hubiéramos podido realizar, sobre todo para cumplir la ruta en un día. Afortunadamente las fuertes temperaturas limpiaron la ruta y si pisamos nieve fue por que nos apetecía más que por obligación.

Dos senderos me inquietaban: La bajada del calar por su parte suroeste hacia el Prado de Juan Ruiz, aunque crónicas indican que esta señalizado, lo está pero muy mal, los hitos desaparecen y cuesta trabajo localizarlos existiendo gran variedad de trazos de animales o de arroyos y ya en la parte baja aparecen marcas de sendero local pero sin continuidad por lo que finalmente bajamos siguiendo nuestra intuición, sin seguir el track, en línea recta pero con mayor concentración de no tener un traspiés. El segundo sendero que me inquieta sobre su viabilidad era el de subida desde el Camino de Los Voladores hasta la Sima, en esta ocasión no está señalizado salvo su salida del camino, pero no hace falta ya que se encuentra muy pisado y es evidente su trazado. La única duda que te puede surgir es al llegar a un corral bajo las rocas de las peñas del calar, pero la intuición te llevará a seguir el camino correcto en caso de no llevar gps, en todo caso si tomas la dirección incorrecta también te subirá al calar y luego por una pista podrás visitar la sima.

Esta es una ruta que se sale de las habituales rutas circulares que salen desde Arguellite o desde Collado Tornero, de parecida longitud y desnivel pero disfrutando del bosque salvaje y solitario del paraje de los Voladores en la gran Sierra de Segura, y disfrutando de los hitos imprescindibles del Calar de la Sima: 
  • Cabezos de la Molata (*) del Imperio
  • Cumbres de Mentiras y La Bandera
  • Peña Palomera y Corral de Piedra
  • Calar o Torca Honda
  • Voladores y Cortijos abandonados
  • La Sima
  • Arroyo Tornero, Puntal, arroyo y vistas.


(*) Molata: Muela que tiene un acceso fácil a través de una meseta por uno de sus lados.





DESCRIPCIÓN DE LA RUTA

Un largo viaje en coche te espera desde Cartagena de aproximadamente 3 horas, solo si eres un incondicional de la Sierra de Segura te parecerá un paseo asumible, hasta el punto de salida en las proximidades del poblado de Los Prados. ENLACE al punto de salida. Desde una pronunciada curva donde el GR 66 se dirige hacia el Tus, ascendemos por la margen izquierda del barranco en donde se nos hace visible un sendero de montaña que en continua ascensión nos lleva hasta la Cuerda del Calar.

Tenemos ante nuestra vista las impresionantes moles pétreas que coronan la Molata del Imperio y que sorteamos por la derecha. La siguiente peña la sorteamos por su parte más escarpada con una fuerte pendiente a nuestros pies y teniendo que hacer un destrepe para terminar. Con nieve o hielo es mejor no intentarlo y rodearla por el otro lado. Otra fuerte subida en lo que parece pero no es la cima, nos hace poder divisar el Punto Geodésico que por un metro no es la máxima altura pero que celebramos como si lo fuera.

Continuamos por la cuerda para llegar a La Bandera, ahora si, la máxima altura y cuyo nombre se debe a la peculiar forma que tienen las rocas cimeras que aparentan una bandera de piedra. Protegidos del viento por esta peña y en lo más alto aprovechamos para reponer fuerzas con espléndidas vistas en los 360º.  Bajamos para visitar la Peña Palomera, aunque no visitamos su fuente ni su cueva para no perder tiempo pasando de largo del GR que por aquí sube.




En esta zona llegamos a la meseta típica de calar con dolinas, poljer y sumideros, que atravesamos en diagonal hasta el final por el sur del calar y poder ver los impresionantes cortados que lo hacen inaccesible coronado por diversas agujas que lo decoran.

Un hito nos indica el inicio del sendero pero pocos más encontramos, por lo que iniciamos una frenética bajada por donde intuimos que va el sendero hasta llegar a una fuente no marcada en el mapa. En este punto ya nos hemos separado del track por lo que pasamos del mismo y seguimos bajando hasta llegar a un barranco por cuya margen terminamos el descenso hasta donde se suponía que había una pista o sendero pero ni rastro, por lo que campo a través y bajo un magnífico bosque sureño y sorteando arroyos seguimos paralelos a los cortados del calar “voladores” en dirección norte. Sirva como referencia que vamos por lo alto de la loma del margen derecho del Arroyo de la Camarica y que nos lleva hasta el Cortijo de la Camarica de Abajo, donde un ciervo lo abandona apresurado al sentir nuestra llegada. Un lugar idílico de prados verdes, sonido del agua correr por los arroyos y rodeados  de profundos bosques, teniendo como vista el gigantesco calar.

Aprovechamos para realizar una pequeña parada y comer algo para reponer fuerzas, más corta de lo deseado pero desde hace rato voy con el temor de que la dureza del terreno haga que nos falte luz para terminar la ruta. Nos encontramos con un caballo y un burro en las huertas del Cortijo de Arroyo Cañizares, no encontrándose abandonado como los otros e incluso con alguna plantación, lugar agreste y de difícil acceso para cuidarlo, sobre todo en los meses invernales. Tras saludar a los animales subimos al Cortijo de los Voladores, mas humilde y convertido aparentemente en establo aunque la presencia de una placa solar nos hace dudar sobre si se encuentra habitado, lo cierto es que nadie respondió a nuestros saludos.



Dos horas de sol quedan, por lo que sin entretenernos y más cansado de lo que debiera, ya estoy en mi limite de +1000 y el cuerpo lo sabe, subimos por una pista forestal por la que hace tiempo que no pasa ningún vehículo, totalmente destrozada por las correntías del agua y llena de piedras, junto con un fuerte desnivel nos sube hasta encontrarnos con el Arroyo Tornero. Por aquí unas gigantescas marcas rojas marcan rutas, supongo que de alguna prueba organizada y que sin duda afean el entorno y no deberían de permitirse. Una de ellas nos indica el comienzo del sendero de subida a la Sima, que sin gran dificultad nos lleva hasta el lugar que da nombre a todo el Calar y que los compañeros festejan haciendo prácticas de escalada en la roca que lo preside, un bonito recuerdo de la ruta.

El sendero se convierte enseguida en pista y la civilización comienza a aparecer ante nuestros ojos, paz y sosiego vuelven a mi ya que hemos podido terminar la ruta prevista, no se si mis compañeros disfrutaron como yo en el día de hoy hasta tal punto que estoy deseando repetirla. Soy un yonqui que esta enganchado a la Sierra de Segura, y la metadona en formas de otras sierras no me hace mucho efecto.

Una pista en descenso es lo que nos queda hasta el final, a pesar de la velocidad con la vamos no es óbice para la charla intrascendental, el saludar de nuevo a la raza humana que  vuelve a nuestras retinas en esta ocasión en forma de motero trialero, o el admirar bajo las luces bajas del atardecer el Calar del Mundo, el río Tus, Collado Tornero y su entorno forestal, el Arroyo Tornero y los saltos de agua que produce o la aguja de la Cabeza que a nuestro paso nos encontramos.

El cansancio y la falta de aventuras me hizo despreciar el consejo de un compañero que me indicaba que podíamos coger el GR, ya que ante la duda y la falta de ganas de mirar más el gps seguí el camino conocido para llegar a los coches, volver ahora sin dar rodeos  a Yeste y festejar la ruta.


                                   Nos vemos en el monte, y ¡Tengan cuidado ahí fuera!


Fecha: 26/3/2016
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