CUMBRES DE CARTAGENA: SENDERISMO
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Lavadero de la Reina


Uno de los síntomas que me indica que estoy ante una ruta grande es el nivel de preocupación que tengo días antes. Ante mi imposibilidad de salir al monte todo lo que quisiera me inquietaba no poder hacer frente a una ruta dura como esta por lo que antes de hacerla hice una previa por el patio de nuestra ciudad, subir al Roldan desde la playa de Fatares. El resultado fue en un primer instante desastroso, había sufrido más de lo debido y mi cuerpo estaba dolorido habiendo realizado apenas 11 km. y + 800 m de desnivel. ¿Cómo afrontar entonces esta ruta?. La reflexión posterior, una vez apaciguadas las agujetas, me llevo a la siguiente conclusión, si había podido hacer +800 en cinco horas porque no iba a poder +300 m más disponiendo de cuatro horas adicionales, aunque fuera sufriendo un poco, o bastante. Había tomado la decisión de acompañar a mis compañeros del club, con la premisa de que me iba en mi coche y no con ellos y así si en un momento dado no podía continuar pues me daba la vuelta y para casa y nadie se vería afectado. Sin embargo a última hora del viernes recibo un mensaje, hay una baja por enfermedad de un compañero y puedo ir con ellos en las furgonetas. ¿Qué hago ahora? Todo pasó por mi cabeza desde no ir hasta seguir con mis planes de ir por mi cuenta. 

Finalmente acepte el reto de ir con mis compañeros ya que hasta ahora siempre que he hecho rutas con el club no he tenido problemas en terminar las rutas con ellos, incluyendo retos tan montañeros como La Sagra por el embudo, via pingüino o el Mulhacén, entre otros. 

Toda esta reflexión creo que es necesaria que te la plantees cuando siendo un senderista te adentras en rutas de mayor dificultad técnica o física. Y Sierra Nevada a poco que te adentres en ella es colosal, gigantesca, inabarcable tanto en extensión como en altura y por tanto has de medir tus fuerzas antes de conquistar sus territorios y descubrir los tesoros naturales que oculta. 

Con la intención de ser objetivo, según el IBP (sistema de valoración automático que puntúa la dificultad de una ruta recorrida en bicicleta de montaña, bicicleta de carretera, andando o corriendo) valora esta ruta con un índice de 138. Esto supone que para una persona con preparación física media la ruta resulta MUY DURA, sin embargo si tu preparación física es Alta su dureza sería MEDIA. En una palabra fácil solo es para los profesionales. Si tu preparación es BAJA ni lo intentes. Arriba te enlazo la página que resulta muy útil en este tipo de rutas y además puedes comparar la dificultad de tus rutas senderistas con tus salidas en bicicleta o corriendo. 

Pero a veces me gustan más las percepciones subjetivas que las objetivas y realmente para mi fue muy asequible por diversas razones:

  • La elección del trazado, la ruta se realiza subiendo el desnivel de una forma amplia en la distancia evitando horas continuas de subida y fuertes desniveles continuados. 
  • El tiempo, un día espectacular con temperaturas idóneas para andar y donde solo al final el calor se dejó notar pero en pleno descenso. 
  • El ritmo llevado por el grupo, asequible y con las paradas necesarias y justas para hidratarse y alimentarse. 
  • Y la gran dificultad con pendientes entre el 25-30% coincidía con el objetivo de la ruta, los lavaderos, todo un espectáculo de luz y sonido con el agua de protagonista donde los saltos de agua se suceden a cada metro que ascendemos y por tanto las paradas para fotografiar o simplemente admirar esta maravilla de la naturaleza hace que lo subas lento pero disfrutando, por lo que prácticamente salvas +400 de desnivel sin apenas sentirlo.



LAVADERO DE LA REINA

A pesar de mi recelo al origen de este topónimo, ya que me parece increíble que un acontecimiento tan reciente haya tenido tanta repercusión como para aparecer reflejado en la topografía actual, parece ser que la reina Fabiola de Bélgica, (1928-2014), en compañía del rey Balduino, solían visitar este lugar y ante la grandiosidad del mismo dijo la siguiente frase:

"Si una reina viniese a lavar aquí, ganaría en nobleza".

Sin dudar sobre la autenticidad de la frase, dudo que sea el origen real de dicho nombre, ya que en según una recopilación del año 1948 sobre los nombres de lagunas de Sierra Nevada realizada por Luis Pardo, ya figuraba la del Lavadero de la Reina o de las Moras. Por tanto su origen como la gran mayoría debe de tener su origen en alguna leyenda o hecho histórico del periodo de ocupación musulmana o de la reconquista.

La belleza del lugar es inenarrable con un fuerte contraste entre el agua, que en su frenético correr cauce abajo se convierte en  espuma blanca y  las negruzcas piedras características de esta sierra. De hecho todo este paraje es denominado en los mapas como “Chorreras Negras”, cono fluvial formado por la cuerda de las montañas Picón de Jerez (3088 m), Puntal de Juntillas (3143 m), Covatillas (3115 m) y Alto de la Buitrera (3154 m).

La hermosura de este lugar no es subjetiva  como lo prueba que este lugar se considera el nacimiento del Río Maitena a través del arroyo de las Covatillas y precisamente el nombre de aquel deriva del árabe que significa,

 “el que hace la belleza”.

Apenas es un kilómetro y medio la distancia lineal de este paraje, contando desde la Charca de Covatillas hasta la Laguna del lavadero, salvado un desnivel de unos +300 m y con pendientes que oscilan del 17% al 27%.

La grandiosidad de los tajos negros y las montañas que los rodean, las cascadas de varias decenas de metros, los inmensos pastizales, verdes ahora en primavera y los infinitos cauces de los arroyos y ríos que se pierden en el infinito paisaje contrastan poderosamente con la pequeñez, casi microscópica de la flora del lugar, pequeñas florecitas de apenas unos centímetros decoran las praderas con sus colores llamativos, destacando la genciana con su intenso azul, junto a las cauces de los arroyos y formando pequeñas colonias. Parece obvio decir que el arbolado es inexistente ya que la ruta la iniciamos a 1700 m de altura bajo frondosos pinares que desaparecen inmediatamente al estar en el límite donde pueden sobrevivir.




PIEDRA DE LOS SOLDADOS

Estos espacios tan grandes han dado a lo largo de los años para muchos acontecimientos y leyendas, algunos de los cuales han trascendido del boca a boca para llegar incluso a plasmarse en los topónimos oficiales de los mapas. En esta ocasión la ruta pasa por unas piedras singulares, de las que hay bastantes en el entorno fruto de la erosión que al encontrar materiales más duros han quedado sobresaliendo dentro del entorno poco abrupto. Uno de estos conjuntos de peñas. con alguna que incluso puede decirse que es una columna, tiene la denominación de Piedra de los Soldados. La leyenda dice que un soldado dirigiéndose a Jerez del Marquesado desde Granada fue atacado y devorado por los lobos, encontrándose en este lugar únicamente las botas del soldado y las herraduras del equino que lo acompañaba. Aunque no conozco la existencia actual de lobos en Sierra Nevada, en tiempos pasados su presencia tenia que ser muy habitual, prueba de ello es el topónimo de la cercana población de Lugros, cuya significado derivado del latín seria el de “tierra de lobos”, entre otros muchos parajes de la sierra que hacen referencia a su presencia como Tajo de los Lobos. El último lobo conocido de la provincia de Granada fue muerto por "El tío Saturnino" (un alimañero) en los Peñones de San Francisco en 1948.

Si te gusta la mitología y las leyendas esta sierra ha dado varias como la de la Laguna de las yeguas, la escoba del diablo o la de laguna de Vacares. En este enlace puedes leer más sobre estas. ENLACE a leyendas




EL AVIÓN AMERICANO

Aunque no ocurrió exactamente por donde transcurre la ruta el conocer las circunstancias de este hecho histórico nos puede servir para conocer más el entorno y el carácter de las gentes que lo habitan.

En la cara este del Picón de Jerez, en un paraje denominado Tajo de Chorreras Negras a una cota de 2.600 m, un avión de guerra americano tuvo un accidente en el vuelo que hacía desde Nápoles a Rota, teniendo que aterrizar de emergencia al verse envuelto por una ventisca. La pericia del piloto logró aterrizar en la ladera de la montaña, pero quedando a escasos metros de un cortado detenido por la nieve, y cuya caída hubiera resultado fatal para toda la tripulación que era de 24 infantes que finalmente  sobrevivieron todos. Estos hechos ocurrieron el 8 de marzo de 1960, en una España deprimida de posguerra, durante una noche invernal  con una terribles condiciones climatologías.

En plena tormenta de nieve algunos de los supervivientes que resultaron ilesos bajaron hasta el pueblo de Jerez del Marquesado para solicitar ayuda, salvado un desnivel de más de 1000 metros en plena noche y por senderos nevados y desconocidos para ellos. La respuesta por parte del pueblo y de otros cercanos fue rápida y solidaria, nadie como ellos se conocían los caminos que diariamente utilizaban para sus trabajos en la sierra. Los primeros que subieron a intentar localizarlos no veían nada por la fuerte ventisca y solo los gritos de dolor de los heridos sirvieron para su localización. Los menos graves fueron trasladados en plena noche ayudados por mulas, siendo el resto atendidos y acompañados durante la noche por los paisanos, gracias a los cuales se salvaron todos milagrosamente.

En agradecimiento los Estados Unidos regalaron los restos del avión al pueblo, el cual fue desmontado y bajado por piezas para venderse como chatarra, el ejercito español compró piezas que eran de su interés por un valor de un millón ochocientas mil pesetas de la época. Además durante años les enviaron víveres a los habitantes que tan generosamente salvaron las vidas de sus compatriotas.

En la actualidad como homenaje y recordatorio de los citados hechos se realiza una prueba “la ruta del avión” por el recorrido que tuvieron que hacer para el salvamento desde Jerez del Marquesado. ENLACE a su pagina, por si te interesa hacerla. 





Una de las cuestiones fundamentales para planificar esta ruta es la fecha en que debes de realizarla. Descartamos el invierno ya que supondría una actividad montañera donde la progresión con nieve y hielo queda fuera del mundo senderista. Igualmente descartamos el verano ya que el calor y los escasos caudales afearan la ruta. En cuanto al otoño hay rutas a mucha menor altura más interesantes por Sierra Nevada. Por tanto esta es una ruta totalmente primaveral, a mi parecer llegamos un poco tarde ya que prácticamente todos los bloques de hielo habían desaparecido perdiéndonos uno de los espectáculos que ofrece al modelar el agua los mismos creando curiosas figuras, aunque a cambio los torrentes bajaban con un gran caudal. Por lo tanto si te manejas con los crampones el inicio de la primavera es la época ideal y sino pues el final de la misma. 




DESCRIPCIÓN DE LA RUTA




Aunque desde nuestra ciudad se tardan 3 horas en llegar al punto de salida, el club decidió hacerlo más cómodo y hacer noche en Guadix, dando así la oportunidad de conocer la ciudad de los accitanos que alberga siglos de ocupación humana, y donde destaca en su casco antiguo su impresionante Catedral de la Encarnación, que fruto de su lenta construcción es un compendio de estilos aunque predomina el barroco.

Nos alojamos en el Hotel Mulhacen, para ir haciendo boca en la montaña, un dos estrellas, que cumple con su calificación. En la cena el protagonista fue el vino “Pegar la hebra”, de León con uvas Prieto Picudo, el cual a pesar de su aspecto resultó muy agradable, más aún con la publicidad que le hizo el amigo José Manuel, lastima que no tuvieran más botellas para repetir, pero nos ayudó a pegar la hebra toda la noche. La cena estuvo bien a pesar de las opiniones discordantes sobre la sopa, si era buena o no, si era castellana o de picadillo, ¡ por Dios que era sopa!, los postres, caseros, y se podía repetir mientras quedarán. Lo que sí resultó escaso y frustrante fue el desayuno, ya que a los montañeros nos gustan abundantes y variados, teniendo que conformarnos con un zumo de bote, café con leche y croissant. 

Salimos sobre las 8:00 de la mañana hacia el punto del inicio de la ruta (ENLACE), una vez llegados a Jerez del Marquesado seguimos las indicaciones que nos llevarían al Refugio de Postero Alto para antes de llegar nos desviamos hacia el Corral de Turón. 

Hay que realizar unos 6 km. por pista forestal en buen estado y apta para vehículos. Si dispones de un todo terreno puedes ahorrarte la monótona subida por el cortafuegos, pero harás menos ejercicio y tu ruta será menos épica. 

Y lo del Corral no es un topónimo de la antigüedad sino que se encuentra en pleno uso con diferentes vacas que andas con sus terneros en plena libertad por el entorno, ojo con los cuernos que los tienen grandes.


Tramo 1. Corral del Turon – Hoya Alta: 4 km.

Aburrido primer tramo donde subirás y subirás sin parar, primero por un cortafuegos hasta el Cerro de los Bolos y después por un sendero muy decorado en estas fechas primaverales. Casi +500 m de desnivel que se salvan fácilmente por ser el primer esfuerzo del día, por lo que conviene llevar un ritmo cómodo para no dejarse todas las fuerzas en esta primera parte de la ruta.  

Una vez vas ganando altura comienzas a ver las cumbres de este sector de Sierra Nevada: Mediodía, San Juan, Lobo, Puerto, Jeres, Trevelez, Juntillas, Picón de Jerez, Papeles, Catifas. 

Al finalizar este tramo llegamos a una valla cinegética estando el sendero perfectamente marcado ya que cogemos el GR-240 (Sulayr) en el Cerro de los Bolos y no lo abandonamos hasta llegar a Prados Llanos, cerca de la Charca de Covatillas, es decir unos 9 km. 



Tramo 2. Hoya Alta – Prados Llanos: 5 km

Placido tramo para recuperar fuerzas con predominio del terreno llano salvo las subidas y bajadas necesarias para salvar los cauces del Barranco de las Chorreras, Cabañiles y del Espolón, así como para ascender a la llamada Piedra de los Soldados. 

En este tramo comenzamos a estar rodeados de agua teniendo que salvar diversos cursos de agua de pequeña entidad, algunos con pequeños saltos de agua que son un magnífico aperitivo de lo que vendrá más adelante, por lo que tampoco hace falta que te entretengas más de la cuenta. Todo un placer, bastante desconocido por nosotros, el caminar acompañados del sonido del agua.  Si miramos al sur y abajo podremos observar la zona que se recorre en una de las rutas otoñales más popular de la zona, la Dehesa del Camarate. 



Tramo 3. Prados Llanos – Laguna de Lavadero de la Reina o de la Mora: 3 km.

Esta es la zona con mayor número de pendientes y con mayor desnivel. Comenzamos con una corta pero fuerte subida para llegar al Charco de Covatillas, en este punto comenzamos a ver las grandes cascadas del Arroyo de las Covatillas. 

Absortos por el espectáculo de agua y sonido salvaremos un desnivel positivo de +300 sin apenas darnos cuenta con grandes pendientes que algunos tramos superan el 25%, aunque existe un sendero señalizado con hitos pétreos por lo que salvo que quieras asegurar tu progresión no hace falta usar las manos en el recorrido.

No se te olvide visitar la laguna para lo que deberás desviarte unos metros hacia la derecha, justo debajo del Cerrillo del Trigo. Buen lugar para recobrar fuerzas en las diversas praderas verdes decoradas con florecillas de diversos colores junto al arroyo, pudiendo refrescar tu cuerpo en el agua (si lo soportas) o las bebidas que te hayas traído.



Tramo 4. Lavadero de la Reina – Corral de Turon: 8 km.

Una vez descansados, rehidratados y con fuerzas renovadas toca subir un pequeño repecho  (+150 m) girando hacia la izquierda hacia el paraje marcado en los mapas como El Paredón. No existe sendero ni marcas del mismo, todo ha de ser intuición. Con un día despejado te servirá como referencia una curiosa peña que destaca en la ladera de la montaña y que tiene la denominación de Piedra del Sombrero, cerca de la cima del Cerro del Mirador Alto. 

En este punto tenemos a nuestra vista la otra vertiente del Picón de Jerez, el lugar donde se estrelló el avión. Y si tienes fuerzas de sobra desde este collado puedes atacar la cumbre, aunque te tocará volver por el mismo lugar. 

Prácticamente sin sendero seguimos bajando por la ladera del Cerro del Mirador Alto hasta las proximidades del Cerro del Mirador Bajo donde llegamos a la Cañada Real y el GR-240 por el que seguimos bajando hasta el Cerro de los Bolos y de este por el cortafuegos hasta el punto de salida. Una fuerte bajada en la que deberás llevar en buen estado tus “pastillas de freno” (suela de las botas) y el “líquido de las rodillas” para que estas no sufran más de la cuenta. 



Embarcamos y celebramos la ruta con una o varias rubias nacionales (Alambra, Cruzcampo ...) que encontramos en una Venta. Visto el adelanto de más de dos horas sobre el horario previsto suspendemos la cena prevista en ruta y le damos una alegría a la familia que nos espera.



                                          Nos vemos en el monte, y ¡Tengan cuidado ahí fuera!



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