CUMBRES DE CARTAGENA: SENDERISMO
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Aceral de los Vaquerizos


La carretera que nos lleva de la Puebla de D. Fadrique a Santiago de la Espada, atravesando el puerto del Pinar de la Vidriera, es una de esas que te hacen pensar desde el vehículo la cantidad de espacios que existen a ambos lados de la misma por recorrer. En las innumerables veces que la atraviesas con destino a la Sierra de Segura imaginas barrancos, cascadas, peñas, aunque tal vez solo exista aquello que ves, bosques infinitos de pinos. Sin embargo en cada rincón de cada sierra existen lugares que merecen nuestra admiración y uno de esos es la Rambla o Aceral de los Vaquerizos, ya que la presencia de un bosquete de arces ha hecho que se le conozca con tal sobrenombre y que sea muy visitada por los senderistas sobre todo cuando se viste de ocres colores otoñales. En cuanto al nombre hace referencia a los vaqueros que llevaban ganados por estos lares en tiempos pasados. 

El aislamiento actual fruto de la agreste naturaleza te puede hacer pensar que estos parajes han sido un lugar poco transitado, sin embargo nada más lejos de la realidad ya que en tiempos pasados fueron fruto de explotación intensiva ganadera, agrícola, forestal e incluso industrial con el vidrio. Por tanto es un lugar cargado de historia y donde a poco que nos fijemos podremos ver restos de antiguos usos y costumbres.

El nombre del Pinar del Duque hace referencia nada menos que a la histórica Casa de Alba, fue  en el año 1513 cuando se le concede la ciudad de Huescar y su territorio en señorío a Don Fadrique Álvarez de Toledo (II Duque de Alba) en compensación por su participación en la conquista del Reino de Navarra por parte de la reina Juana la Loca. Esto provoco duros levantamientos antiseñoriales que finalizaron con un acuerdo con el Concejo en el que el Señorío del duque nombraba a alcaides y regidores y cobraba las rentas de la alhóndiga, las tercias del diezmo eclesiástico, y la alcabala que pagaban los forasteros y los carniceros, pero no tenía la propiedad, excepto de la alcazaba y una porción de monte que se reservó para sí en la firma de la concordia y que comenzó a llamarse el Pinar del Duque por donde transcurre esta ruta. 



Respecto al origen del topónimo con el que también se conocen estos montes de Pinar de la Vidriera, hace referencia a la instalación, sobre el año 1620, que el V Duque de Alba D. Antonio Álvarez de Toledo puso en la finca que hoy conocemos con tal denominación, dada la gran oferta que existía de esta cerámica entre la nobleza y la gran rentabilidad que se obtenía. La producción debió de ser fundamentalmente objetos de uso  común como botellas, garrafas, fruteros, morteros, etc. y algunos elementos de más lujo como las conocidas jarras castrileñas. El lugar era propicio tanto por la existencia de grandes cantidades de combustible (leña) como por la presencia de arenas de sílice o plantaciones de sosa necesarias en la producción. 

Actualmente y desde el año 1991 es propiedad de la Comunidad Autónoma, por compra a la familia Bañon, tanto del edificio como de 1400 hectáreas, con el fin de promover el turismo rural en la zona que como podemos ver en esta ruta no le faltan alicientes. Cuentan las leyendas que un mulero que trabajaba para el duque, conocido como “el reventaó”, D. Miguel Bañon González, vecino de Santiago de la Espada, y que tras un ventajoso acuerdo de aprovechamiento de la finca con el duque llegó a poder adquirirla, por lo visto gracias al nuevo negocio con las traviesas de las líneas férreas que se desarrollan por todo el país y a las influencias que se ganó entre la elite administrativo política de la época.

Información histórica resumida de un articulo de D. José Julio Martínez Valero Licenciado en Historia por la Universidad de  Granada que puedes leer completo en el siguiente ENLACE



Sin duda alguna caminar entre espacios boscosos es una de las sensaciones más agradables que puede tener el senderistas en sus rutas por la naturaleza. Si a eso le añadimos la presencia del agua en forma de arroyos o ramblas el lugar es necesariamente muy atractivo. Pero no quedan aquí los valores de este Pinar del Duque o de la Vidriera, tal vez su principal atractivo, y que en esta ruta pudimos constatar, a nivel medioambiental, es la variedad y calidad del arbolado. No soy un experto en la identificación de árboles, pero a los pinos que dan nombre al espacio natural por su masiva presencia hay que añadir otros mas simulares como los carrascales, ambos muy limpios y transitables fruto del intensivo aprovechamiento que el hombre ha hecho de este espacio. Como reducto más notable por su escasez junto a los cauces de agua se desarrollan otras especies de árboles como los álamos, avellanos o los arces que sirven para poner su distinción otoñal en el fondo de verde intenso de los perennes antes citados. 

Fuera de la ruta pero en este espacio natural y muy cerca tenemos una arboleda singular de Mostajos (Serbal morisco), gigantescos pinos laricos al ganar altura en la Guillimona y hasta un árbol monumental o singular el Pino del Aserrador, en este caso se trata de un pino silvestre. Por tanto si buscas completar esta ruta que te parece salir de la Vidriera, subir al aserrador, hacer la cumbre de la Guillimona y bien caer al Puerto del Pinar o hacia los Collados de la Sagra. También una visita al Calar Blanco se hace imprescindible sobre todo cuando se viste de blanco en el invierno para buscar no solo el origen del agua que vemos a nuestros pies en esta ruta sino para comprobar hasta donde el hombre buscaba su sustento en una época no tan lejana por los diversos cortijos abandonados que existen a su alrededor. Son solo alguna propuestas ya que este espacio es tan grande que puedes realizar muchas más como una circular por el río Zumeta  y Vaquerizos o visitar la cercana Matea. 

Especialmente atractivo resulta este entorno y las rutas que por el podemos hacer, para los que no disfrutamos en nuestra zona de residencia de espacios tan poblados de arbolado y con tanta variedad o de la permanente presencia del agua. 



DESCRIPCIÓN DE LA RUTA



La ruta es circular partiendo desde el Porche el Valenciano en la carretera del Puerto del Pinar a Nerpio. ENLACE al Inicio

Tramo I. Porche del Valenciano – Fuente de Montaño: 4,000 Km


A un kilómetro desde el cruce de la A-317 en dirección a Pedro Andrés (Nerpio) y después de pasar una pronunciada curva que salva la Rambla de los Vaquerizos que desciende desde su nacimiento en el Calar Blanco, encontramos unas ruinosos construcciones, el Porche de los Valencianos, lugar donde podemos aparcar los vehículos y bajar a la curva para iniciar la ruta. 

A pesar de ser una rambla y de la escasez de lluvias que padecemos, lleva agua a esta altura que sirven para alimentar unos colosales álamos que con las hojas ya marchitas nos dejan la primera estampa otoñal de la ruta. 

Junto al cauce otros árboles que parecen avellanos, también muestran un grueso tronco, significando su avanzada edad y la lejanía de un tiempo pasado en que fueron plantados por los habitantes de estas ahora deshabitadas tierras. No obstante en otras épocas este fue un territorio de paso muy frecuentado al ser el camino natural para unirlo con lo capital esquivando la muralla natural que suponen las sierras de Cazorla y Segura.

Por tanto no debe de sorprendernos que una vieja casona junto a la margen derecha del río tenga el nombre de Venta del Tío Tiburcio.

Continuamos en todo momento junto al cauce, bien por la derecha o por izquierda y en la falda norte de Cerro Patricio podemos contemplar un espectacular aceral, bosque de arces. Lamentablemente hemos llegado un poco tarde y han perdido la totalidad de la hoja por lo que podemos caminar por una alfombra de banderas canadienses.

Entre bucólicas imágenes otoñales, vegetación de ribera que deja sus marcas en nuestros cuerpos si te sales del sendero y un plácido descenso de la rambla sin apenas desnivel llegamos al entorno donde se encuentra la fuente de Montaño, situada según los mapas en la ladera sur. En este punto finaliza oficialmente la Rambla de los Vaquerizos y nace la Rambla de Montaño tras unírsele los caudales, escasos hoy, de la Cañada Vellón.


Tramo II. Fuente de Montaño –  Cortijo de la Vidriera: 3,300 Km



Nos salimos del cauce que se encañona, aunque sigue siendo transitable en dirección hacia el río Zumeta al que hace sus aportaciones, y comenzamos el tramo de mayor dureza y desnivel, primero por una pista que posteriormente se convierte en sendero en las proximidades del arroyo de la Tobilla. En este punto, junto a unos cortados y con las vistas de la Sierra del Almorchón de fondo hacemos una parada y fonda para reponer fuerzas. 

El sendero cuenta con numerosos cruces que hacen que te puedas despistar a pesar de contar con unas balizas de madera de la Junta de Andalucía. En general se trata de remontar el arroyo hasta que llegado un punto el sendero desaparece entre el matorral debiendo remontar para llegar a una pista. Una vez en la misma puedes serpentearla ya que esta zona ha sido explotada intensamente por ganaderos y cazadores y se encuentra con numerosos senderos o seguir placidamente por la misma hasta llegar a La Vidriera.

Después del bosque monótono de pinos, ya quisiera yo monotonía para nuestras montañas, de nuevo los caducifolios se muestran en todo su esplendor alrededor de la edificación, hoy hotel rural. 


Tramo III. Vidriera – Fuente de Montaño: 4,3 km


Cruzamos la carretera y remontamos un montículo para llegar al un cruce del Camino del Pinar del Duque, donde hay instalados unos tornajos y una fuente. Si quieres evitarte esta pendiente por monte a través, puede circunvalar por el camino antes mencionado a través del paraje de El Pajonal. 

Desde el cruce cogemos el camino que sale en dirección este y que nos lleva a la carretera que cruzamos y seguimos por pista la Cañada Vellón hasta llegar al paraje donde se sitúa la fuente. Tramo en descenso rodeados de extensos pinares, momento adecuado para la charla amena con los compañeros de excursión. 


Tramo IV . Fuente de Montaño – Porche del Valenciano: 4,000 Km


Aprovechamos este paraje para reponer fuerzas y comenzamos a regresar por el mismo camino que vinimos. Aunque pueda parecer que se desaprovecha la excursión al regresar por el mismos sitio, no es así, ya que el paisaje cambia totalmente con la luz del atardecer dando una nueva tonalidad a estos parajes donde el ocaso de los rayos del sol penetran entre las doradas hojas de los álamos y dan una visión de los arces. 

Autobús y final feliz en la Puebla de D. Fadrique, que más se puede pedir a una excursión. Siendo un poco exigente, que nos hubiera llovido un poco como estaba previsto. Otra vez será con agua o incluso con nieve. 


                  Nos vemos en el monte, y ¡Tengan cuidado ahí fuera!


06/11/2016
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Guia: Cristobal