CUMBRES DE CARTAGENA: SENDERISMO
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La Sarga, donde murió "El Pernales"

1 de Junio de 2013

Cada uno de nosotros tenemos un motivo principal para salir a caminar al monte y estos son muy variados: hacer ejercicio (ASM tiene como lema “un día en la montaña una semana de salud”), botánico ó zoológico, paisajístico ó fotográfico, etc. Sea cual sea nuestra principal inquietud, que nos hace pegarnos madrugones o trasnochar para ir a la montaña, no debemos de ser indiferentes a nuestro entorno para aprovechar y de paso disfrutar con más plenitud de nuestro medio ambiente. No se trata de que seamos expertos en nada, sino que aprendamos a interpretar el entorno por el que nos movemos con la única finalidad de ser unos senderistas – montañeros integrales. Por mi propia experiencia personal os puedo decir que cada vez que soy capaz de identificar una cumbre, un bicho, una planta, etc. me produce una satisfacción personal y una identificación con el entorno. 

Hay un motivo que evidentemente no es el más frecuente en la rutas senderistas o de montaña que es el cultural o etnológico, ya que es difícil entrar en conversación con lugareños o dedicarnos a ver museos o pueblos en el trayecto de las mismas. No obstante os recomiendo conocer algo de los pueblos y sus gentes, en cuyos alrededores transcurre la ruta. Siempre se aprende algo curioso y podrás interpretar las edificaciones o construcciones que se encuentran en los caminos. Para esto Internet es un pozo sin fondo, aprovéchalo.

En esta ruta, a los clásicos alicientes montañeros como son subir la segunda cumbre más alta de la Sierra de Alcaraz, La Sarga (1769 m), solo superada por el cercano Pico Almenara (1.796 m.), recorrer el Arroyo del Tejo con sus saltos de agua  o transitar por sendas históricas que unen Guadalimar y Riopar, casi perdidas en una sierra plena de arbolado, fauna y flora autóctona; se le unía el conocer los últimos lugares por los que transito un bandolero legendario, incluido donde le dieron muerte, Francisco Ríos González “el Pernales.”

Hace unos años me estuve pateando el entorno de Villaverde del Guadalimar y me llamaron la atención los carteles que señalizaban la ruta del Pernales, por lo que entró a formar parte de ese inmenso saco de proyectos a realizar y que con esta ruta he tenido la ocasión de cumplir. No es cuestión de hacer una biografía del bandolero, para eso ya están otros sitios, pero si creo que en base a lo expuesto anteriormente es conveniente tener unos mínimos conocimientos para saber valorar e interpretar por donde pasa la ruta, no obstante abajo os dejo unos enlaces con mucha más información sobre el mismo y en la información previa del club también van unos apuntes del mismo.

Biografía de Francisco Ríos González, “el Pernales” (Origen wikipedia)

Nació el 23 de julio de 1879 en Estepa, un pueblo de Sevilla situado entre Puente Genil y Osuna, siendo bautizado en la iglesia de Santa María con el nombre de Francisco de Paula José Ríos González.
Como la mayoría de los campesinos andaluces Pernales no recibió instrucción alguna. Con diez años trabajaba de cabrero con su padre en Calva, aunque dos años más tarde ambos regresaron a Estepa. Sin trabajo y cuando el hambre apretaba los estómagos vacíos de la familia, cometieron algunos robos en los campos vecinos, sufriendo algún encuentro con la Guardia Civil. Trabajó después como cuidador de caballos, pero su padre continuó dedicándose al robo, y en uno de ellos murió en un encuentro con la Benemérita. Francisco, su hijo juró vengarse.
Estepa había sido cuna de bandoleros famosos como Juan Caballero, el Lero, nacido el 23 de agosto de 1804, cuya vida fue una de las más largas en la historia del bandolerismo, pues murió el 30 de marzo de 1885. Este bandolero auténtica leyenda en su pueblo, fue capturado pero ante la falta de pruebas fue puesto en libertad, viviendo, según cuentan, del producto de sus robos. Publicó unas memorias escritas en mano del escritor José María de Mena, con las que quiso oscurecer un poco la vida de José María el Tempranillo ensalzando la suya.
Comenzó el bandolerismo con Antonio López Martín el Niño de la Gloria y Juan Muñoz el Canuto, a los que se uniría más tarde Antonio Sánchez el Reverte. Asaltaban cortijos y a gentes acaudaladas, aumentando su fama. Al principio se le empezó a llamar Pedernales, debido a su dureza, como demostró con sus hijas a las que, parece ser, quemó al molestarle su llanto, o violando a una mujer en el cortijo de Cazalla. El apodo derivó en Pernales, como sería conocido. Su fama se extendió no sólo por Andalucía sino llegó hasta Madrid. Intentó huir a América con su nueva amante con la que tuvo una hija, pero no lo consiguió.
Se casó por la Iglesia con María de las Nieves Caballero, en 1901. Continuó robando y gastando el dinero en las tabernas. Tuvieron dos hijas a las que maltrataba cruelmente. Su mujer, harta de sus malos tratos le abandonó con sus hijas.
Durante años la Guardia Civil le acosó continuamente hasta que el trágico 31 de agosto de 1907, cuando tenía 28 años, en el paraje del Arroyo del Tejo, cerca de Villaverde de Guadalimar, en la Sierra de Alcaraz, fue sorprendido por el Teniente Haro y sus hombres mientras comía en un olivar con un compañero de su partida, el Niño del Arahal, y tras un tiroteo por ambas partes cayeron los dos bandidos muertos a tiros.
Al Pernales se le ocupó, según el informe del teniente Haro, un mulo castaño oscuro, una escopeta de dos cañones de fuego central de retroceso, un revólver sistema Smith de seis tiros, un anteojo de larga vista, un reloj sistema Roskof, una cartera de bolsillo con tres billetes de 100 pesetas, una pluma para escribir, y dos cartas. Al Niño de Arahal se le ocupó una yegua castaña clara, un revólver sistema Smith, una navaja de muelles de grandes dimensiones, fabricada en Albacete y una cartera de bolsillo con cuatro billetes de 100 pesetas.
Su tumba se encuentra en el cementerio de Alcaraz, en Albacete. A su muerte, se creó un mito en torno a él, considerado como un nuevo Robin Hood, que robaba a los ricos para repartirlo entre los pobres, con lo que fue convertido en un héroe popular


Si este aspecto te la “repanplinfa”, existen otros motivos por lo que te recomiendo hacer la ruta. Como aficionado a la fotografía, el paisajístico es siempre el primer motivo cuando me acerco a estas Sierras Prebeticas (Segura, Cazorla, Alcaraz ...), así vas a poder disfrutar de la fotogénica cumbre de La Sarga, de las curiosas formaciones de “Los picarazas”, de los saltos de agua del Arroyo del Tejo, o de una visión desde el norte del  imponente calar del Mundo, además del resto de cumbres que se divisan desde las cimas. 

También vas a transitar en la mayor parte de la ruta por senderos poco transitados y en algunos casos desaparecidos, con el aliciente de un contacto directo con los bosques mediterráneos y lo que estos te pueden ofrecer en función de la época del año en que vayas, y si es en primavera como es el caso, vas a estar rodeado de agua por los diferentes arroyos por los que transcurre la ruta: De las Fabricas, Del Tejo y de la Cebea (no hay que olvidar que el lema de esta año de ASM es el agua en la naturaleza).



Descripción de la ruta.

Hay que desplazarse hasta la conocida, por los Chorros del Río Mundo, población de Riopar, en la provincia de Albacete. Enlace de Google Maps.

En este caso la ruta, al no ser circular,  requiere que dividamos coches al inicio y al final de la ruta. Comenzamos en el collado de las Crucetas, justo en una pronunciada curva entre los kilómetros 188 y 189 de la carretera que va de Alcaraz a Riopar. Aquí existe un amplio lugar donde dejar los coches y por lo visto existen dos posibilidades, una coger un sendero que asciende junto al Arroyo de las Fabricas y otra coger la cuerda que viene de La Almenara y continua hacia la Sarga, por encima del Arroyo, que es la que nosotros hacemos, para los cual tenemos que recorrer  unos quinientos metros por la carretera. 

Este punto de partida es el mas cómodo y rápido para hacer la ascensión de La Sarga ya que partimos de una altura de 1300 m, por lo que el desnivel a superar es menor que las otras opciones existentes (Guadalimar o Puerto del Bellotar), así como el más agradable ya que transcurre por senderos y no por pistas, aunque pueda ser algo más complicado.

En cuanto a la ruta propuesta y la que finalmente se desarrollo surgieron dos imprevistos, el primero el estado fisico de una de las participantes relentizó la marcha, por lo que el horario previsto se vio ampliamente sobrepasado y el segundo, y que más incide en la ruta, es el vallado de una finca que nos impidio el paso, justo enfrente de la cruz del Pernales, teniendo que rodear toda la finca hasta llegar al collado del Mesegar.

La primera gran sorpresa agradable, fue la subida siguiendo la cuerda; no existe sendero señalizado, por lo que tiene cierta dificultad seguirlo y sobre todo superar una cresteria cuando llegamos a los 1650 m. En este punto el sendero se llena de rocas que hay que trepar, todos los pasos sencillos, pero que hacen más variada la ruta. Antes de llegar a este punto hemos subido y bajado un pico de 1545 m. en el que existe instalada una caseta de vigilancia, aparentemente abandonada. 

A punto de terminar la ascensión tenemos ante nuestros ojos dos cimas, la de la Sarga (1769 m. ) y la del Padrón (1752 m), que aún siendo menor, es el nombre más conocido de estos promontorios. Se encuentran separados por el Arroyo del Tejo, que tiene su nacimiento en la cara Norte de la Sarga, en una altiplanicie que cuentas con diversos promontorios situados todos ellos cerca de los 1.700 m de altitud. 

Hacemos las dos cumbre deleitándonos con las maravillosas vistas de un entorno envidiable conformado por la Sierra de Alcaraz, Sierra de Segura y el Calar del Mundo, entre otras, haciendonos en sus cumbres las correspondientes fotos de grupo.

Bajamos por la cara sur de La Sarga hasta la pista y aqui se produce una nueva sorpresa, el sendero se encuentra perfectamente visible y con una marcas de la "Quixote Legend", carrera de montaña que se esta disputando en estos dias. Este sendero de agradable transitar nos va bajando en un continudo descenso hasta la pista forestal y la tomamos en dirección a las curiosas formaciones rocosas denominadas “Los Picarazas” o “Los frailes”, y tras las imprescindibles fotografías, continuamos el descenso.

Dado el retraso experimentado buscamos un sitio para comer y lo encontramos junto al Arroyo del Tejo, no obstante con la finalidad de ahorrarnos pista hacemos un "to tieso" que sale casi perfecto salvo la gran dificultad que supuso bajar de nuevo al camino por la pendiente que provocó la construcción del mismo, no obstante salimos justo al lado del Tejo, señalizado con cartelito y todo, y que da nombre al Arroyo que pasa  a su lado. Es un sitio bucolico, con sombra, agua, vegetación de ribera y si le añadimos la comida, el vinico y otras viandas no es de extrañar que no hubiera muchas ganas de continuar y se pidiera, por favor, una siesta.

Tras el descanso continuamos el descenso por la pista, haciendo de vez en cuando un "to tieso", en direccion   al cortijo del Arroyo del Tejo o de Toño y Julio como figura en algunos mapas, con el objetivo de localizar la tímida catarata del arroyo del Tejo, oculta entre la vegetación. Una vez localizada decidimos no acercanos a la misma dado el gran retraso que llevabamos por lo que la inmortalizamos por nuestros objetivos desde la distancia, no es que sea muy espectacular pero ya que estamos aquí merece la pena buscarla, será en otra ocasión.

En el cortijo nos encontamos con los propietarios pasando el día, por lo que les saludamos y reponemos agua en la fuente que alli existe. Continuamos por la pista, no atajar más a partir de aquí porque te puedes pasar del cruce, que se encuentra perfectamente señalizado, y que nos lleva hasta el lugar donde mataron al Pernales y donde han puesto una cruz y un explicación de su vida.

Aquí fue donde la propiedad privada no hizó la puñeta, es la segúnda vez en dos fines de semana seguidos, estoy teniendo mala suerte con los terratenientes. Donde se suponia que ya era un paseo en descenso por senda hasta los vehiculos, se tornó en un esfuerzo de volver a subir y bajar durante unos kilometros bordeando el perimetro de una valla que impedia el acceso a lo que se supone que es un camino historico que unia Villaverde del Guadalimar con Riopar, y no es concebible que se haya dado permiso para el vallado,  lo que supuso que para los que iban un poco justos de fisico los terminará de rematar, sobretodo moralmente. Sin embargo con tranquilidad y poco a poco todos conseguimos llegar al final.

Una vez rodeada la valla se llega al collado Masegar y poco más adelante nace el arroyo Cebea, el cual seguimos su curso primero por el cauce, luego por sendero y una vez llegado a los Cortijos de Alonso Garcia y pasada La Pradidera por pista y carretera. Este es un entorno muy bonito al atardecer con agua y verdor por todas partes.

El ultimo tramo consistió en una especie de via verde que circula junto al cauce del Río de la Vega, cuyo principal alfuente es el Arroyo de la Fabrica, justo donde se inicia la ruta. Reagrupamos los coches y nos tomamos una o varias cervecitas con los pinchos que por estas tierras ponen y que fueron del agrado del personal, no se si por el hambre que les generó la ruta o porque de verdad estaban buenos.

Una espectacular ruta por una de mis sierras favoritas y que aconsejo a todos los que os guste la media montaña de nuestras Sierras Mediterraneas.



Nos vemos en el monte, hasta la próxima,




Datos del GPS
      Distancia: 22 Km
Tiempo Total: 10:00 h
Tiempo Mov.:    5:40 h
Velocidad Media:  2,1 km/h
Velocidad Mov.:   3,9 km/h
Desnivel + :   1.120 m