CUMBRES DE CARTAGENA: SENDERISMO
Información sobre las principales montañas del termino municipal de Cartagena, rutas de senderismo y montaña, fotografias, actualidad de las actividadades de los principales grupos excursionistas, ...

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El Buitre del Noroeste



Moratalla es sin lugar a dudas el municipio de la Región de Murcia más montañero, tanto por el número de sierras y cumbres, como por la altura de la mismas, así cuenta en su termino municipal con la máxima altura regional Revolcadores (Obispo) con 2014 m. Si embargo por su proximidad al núcleo urbano y la influencia que por tanto ha ejercido y ejerce en los moratalleros el Buitre es la cumbre más emblemática de esta localidad y un espléndido mirador tanto de la ciudad como de su extenso término municipal (tercero de la región tras Lorca y Jumilla con 954,82 km2).

El topónimo de la ciudad hace referencia al hecho de que estuvo amurrallada con palos, significado del nombre latino "Murata Tallea", haciendo referencia posiblemente a la existencia de un muro de troncos. Respeto al Buitre parece obvio que algún día tuvo que tener una presencia permanente de esta ave que dio origen al nombre tanto de su cumbre como de la sierra en la que se encuentra.

El punto final de la ruta es la histórica y milagrosa ciudad de Caravaca. El significado de su topónimo es de los difíciles a pesar de lo sencillo que es atribuírselo a la presencia de dicho animal, como así debieron pensar los heráldicos que confeccionaron el escudo de la ciudad. Realmente su origen se pierde en la noche de los tiempos, su origen parece ser preindoeuropeo, formado a partir de la raíz Carab-, de kar, “piedra”, común a otros muchos topónimos, GAR = gran, grande + A = artículo vasco + OBACA / BACA, rocas emergentes y casi planas, o sea que de GARAOBACA >GARABACA >CARAVACA. Haría referencia a las diferentes montañas con paredes pétreas que rodean la ciudad, especialmente destacable la Peñarrubia. Posteriormente los árabes la llamaron “Carabäka”, manteniendo su denominación tradicional adaptada a su lengua y siendo su primera referencia escrita un libro de historia almohade del año 1118. Se describe como una pequeña aldea (qarya) en la que existían diversas fuentes, unas que producían cálculos y otras que los quitaban.

El término “de la Cruz” fue introducido en el año 1962 por motivos religiosos y por la gran trascendencia que en el ámbito hierático tiene la misma. Si quieres conocer más detalles del milagroso acontecimiento te dejo información en el siguiente ENLACE

La historia de la ciudad es muy rica y variada, siendo  de las pocas en la Región que tiene una intensa vida medieval, por lo que si te interesa el tema en el siguiente enlace tienes un breve resumen. ENLACE



Pero no acaban aquí los enigmas relacionadas con la ciudad santa. Existe uno que no podemos dejar de conocer dada su estrecha relación con las montañas por las que discurre la ruta que hemos realizado: Tomir el Titán o Gigante, ancestral defensor de las tierras caravaqueñas. Según la leyenda cayó bajo brujería en manos de los árabes con los que libró una batalla:

“Tras la batalla, Tomir, extenuado, cubierto de tierra y sudor, se echó a descansar en las lindes de Caravaca. El sueño de un gigante no es como el de los mortales, pueden durar siglos, y Tomir no dormía desde que abandonó la Atlántida. Con el tiempo, sobre Tomir comenzaron a crecer plantas, árboles, pastos, bosques. La vida se instaló sobre el colosal cuerpo durmiente del gigante. Pasaron los siglos, y Caravaca cambió, creció, honró a su Santísima Cruz añadiéndola a su nombre, y Tomir aún duerme. Su silueta se dibuja en el paisaje caravaqueño, dicen que desde el Camino del Huerto puede contemplarse al gigante dormido. Los que saben de éstas cosas aseguran que el titán dormirá hasta que una nueva amenaza se cierna sobre Caravaca de la Cruz, momento en el cual el coloso se alzará, sacudiéndose la tierra y los siglos de descanso, y se prestará a defender Caravaca de la Cruz de la calamidad. Hasta que ese día llegue, los caravaqueños, grandes y chicos, pueden contemplar un reflejo del poder de Tomir en el gigante de cartón que desfila por nuestras calles, para que conozcan y nunca olviden al mítico protector de Caravaca, Tomir el Titán, Tomir el Gigante”

Puedes conocer la leyenda completa en el siguiente ENLACE

El noroeste de la región es una especie de gran espolón de montañas que desde Cazorla y la Sierra de Segura tienen continuidad por las Sierras del Segura. Es tal la influencia que las montañas tienen en las personas que las habitan que existen infinidad de vínculos que unen a los habitantes del noroeste más con los habitantes de estas sierras que con los del resto de la región. Y desde el Buitre, a más de 1400 m de altura tendremos una magníficas vistas de todo este conglomerado de montañas. A lo lejos y detrás de Los Odres (1878 m) se asoma la gran dama del Sureste La Sagra, que aunque en esta ocasión no estaba cubierta de nieve, se divisaba perfectamente. El resto de pequeñas sierras que configuran los términos municipales de estas poblaciones son más difíciles de identificar para el neófito pero con mapa o aplicación web en mano tienes para echar un rato: Gavilán, Buitreras, Pajaron, Álamos, Muela, Cerezo, Villafuerte, Mojantes, Serrata, Cabras, Quipar, etc.

A pesar del nombre no vimos ningún buitre en el día de hoy, no obstante está catalogada como zona ZEPA la próxima sierra de Mojantes, entre otros, por la presencia de Buitres, por lo que no es difícil poder verlos en las cumbres de cualquiera de estas sierras del noroeste.

Acostumbrados a la escasez de bosques de nuestras zona pasear por la umbría del buitre, es otro mundo, un mundo de cuento de hadas donde el lobo te puede comer, y aunque es una forma de hablar a día de hoy, en el pasado sí hubo presencia de lobos según testimonios históricos. Tal vez el único reproche que se le puedan hacer es la excesiva apertura de pistas forestales e incluso carreteras que atraviesan estas sierras y que le quitan un poco de encanto, fruto sin lugar a duda de la cercana presencia del hombre y de la necesidades de comunicación y explotación de las fincas agrícolas que se encuentran por doquier.

Un sendero de gran recorrido el GR7 en su versión 2, E4 para Europa, atraviesa estas sierras para desde el Llano de Béjar, remontar la Rambla hasta Campo de Bejar para dirigirse al Sabinar y Calar de la Santa. El GR7/E4 se junta con la anterior versión en el Embalse de la Risca, viniendo remontando el Río Alhárabe desde Moratalla. Estos tramos del GR te pueden proporcionar una primera aproximación al conjunto de montañas del noroeste sin tener que hacer grandes desniveles, ya que no sube a sus cumbres. 



DESCRIPCIÓN DE LA RUTA

La ruta es lineal con inicio en la entrada de Moratalla y final en Caravaca. ENLACE al inicio.

Tramo I. Moratalla – Toriles: 6 Km.

Este tramo es la principal dificultad física de la ruta con una imponente y constante subida para salvar un desnivel positivo de 600 metros y para el cual empleamos dos horas hasta llegar al paraje de los Toriles fácilmente reconocible por la peculiar peña que lo preside.

Es la subida más directa y por tanto la que exige más esfuerzo físico, si prefieres tomártelo con más calma y que no se te carguen los gemelos existen senderos que van haciendo eses más amplias y por tanto más asequibles al senderista, concretamente te debes dirigir por senderos desde el Cortijo de Casa Nueva al Cortijo de la Umbría y de ahí a los Toriles.

La ruta comienza con un señalizado sendero paralelo al río Benamor y a una pista. Una vez finalizado el este la pista nos lleva hasta dos embalses reguladores de riegos y que recoge el agua de los manantiales de esta montaña. Atajando la pista, aunque puedes seguir por la misma, llegamos hasta el Cortijo de Casa Nueva, un idílico paraje que nos retrotrae a lo que fue la vida en la montaña de hace años, hoy abandonado y en ruinas.

En este punto nos olvidamos la pista y por un empinado sendero que aprovecha el curso de un arroyo seguimos la subida hacia el Buitre. En esta ocasión el terreno se encontraba muy húmedo y con algo de barro por lo que había que caminar con cuidado, no obstante ver el profundo bosque de pinos y carrascas combinado con el agua nos ofrecía un paisaje excepcional.

Llegamos a una pista que abandonamos para seguir la ascensión a los pocos metros y ahora por una zona mucho más boscosa, casi sin señalización, por lo que el sendero se pierde fácilmente entre el matorral y la arboleda. No obstante las paredes verticales de la cara norte de la montaña y la peña de los Toriles nos sirven de referencia, aunque es mejor no perder el sendero ya que la maleza no facilita hacer un monte a través.

Recuperamos fuerzas almorzando en los toriles desde donde comienzan a dejarse ver los inmensos paisajes montañeros de estos términos municipales.



Tramo II. Toriles – Cumbre – Cortijo del Nevazo de Arriba. 2 Km.

Tramo más expuesto y técnico que comienza con una fácil trepada por una canal, único punto donde deberá extremar la precaución, así como en la subida final hasta la cumbre donde no hay ninguna dificultad pero una caída puede ser fatal.

Un total de tres horas nos han hecho falta, incluidas las paradas para salvar los 800 metros de desnivel positivo existentes desde el inicio hasta la cumbre. Un buen ritmo senderista, aunque lejos de los montañeros que exigen salvar 400 metros la hora.

Impresionantes vistas desde la cumbre de todas las sierras moratalleras, solo estropeadas por la masiva presencia de antenas, son el pago que tenemos que hacer a los cacharros tecnológicos que tanto nos gustan. Fotos de rigor y bajamos por la cara oeste donde un sendero te empuja a correr, si te sientes con habilidad para hacerlo lo disfrutaras sino poco a poco y rodillas a sufrir con los frenazos, unos palos te aliviaran.

Llegamos al pista y la seguimos hasta llegar al Cortijo del Nevazo de Arriba, el cual atravesamos por un campo de álamos para llegar a una nueva pista que se dirige hacia la cumbre del Reventón.



Tramo III. Collado del Reventón – Caravaca. 10 km.

Desde el collado del Reventón seguimos la pista que nos lleva hasta la cumbre de la Peñarrubia, un excepcional mirador de Caravaca y con unos cortados no aptos para pacientes de vértigo. Regresamos unos centenares de metros para coger un sendero que rápidamente nos hace perder altura hasta convertirse en pista en la cara norte del Peñón de Quiles, el cual rodeamos rectos para llegar al Collado del Castillico.

En este punto existen diversas opciones, en esta ocasión cogemos la más recta y rápida. Esto nos obliga a transitar durante un par de kilómetros por carretera asfaltada, aunque sin peligro ya que no esta muy transitada. En una curva muy pronunciada de casi 360º la abandonamos para seguir el descenso por un sendero mucho más cómodo que la carretera.

Este sendero va paralelo a la carretera que se dirige al observatorio forestal del Reventón y nos introduce en la ciudad de Caravaca a través del barrio de Buenavista, nombre que sin duda alguna hace referencia a las impresionantes vistas que tienen de las cumbres que acabamos de patear y por el otro lado a la ciudad presidida por el Templo – Castillo Templario.


                  Nos vemos en el monte, y ¡Tengan cuidado ahí fuera!


03/12/2016
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