CUMBRES DE CARTAGENA: SENDERISMO
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Boletes




Hace ahora un año, aproximadamente, realice una dura ruta que  transcurría por nuestro litoral, desde la playa del Portus hasta La Azohia. Dada la dureza, desnivel acumulado y distancia no podía el grupo detenerse a explorar cada uno de esos maravillosos rincones por los que transcurría y que a modo de ejemplo son Cala Aguilar, Boletes, Cala de la Avispa, Cala Salitrona o Cala Abierta y Cala Cerrada.  

Pero lo cierto es que el personal reclamaba en vano darse un bañito en cada una de esas solitarias calas, sin que se pudieran atender sus peticiones por los motivos expuestos. Por tanto me propuse visitar cada uno de estos rincones con la calma y el sosiego que merecen y tantas veces como sea necesario para saciar mi curiosidad de montañero y de aficionado a la fotografía. 

Si la semana pasada estuve en Cala Cerrada, y ya os puedo adelantar que me quedé con ganas de volver, en esta ocasión he visitado los Boletes, el chico y el grande, y digo visitar, pero creo que es más adecuado decir disfrutar, tanto por el buen día que nos hizo como por la oportunidad que tuvimos de darnos un refrescante baño en sus aguas.

Bolete, supongo que será un diminutivo de Bolo, que según el diccionario de la montaña es un “fragmento granítico con una forma notablemente redonda” y que se asemeja a la elevación que preside la Cala del Bolete Grande, aunque no tengo datos de su composición, desde luego su forma es de un “bolete”.

Como ya sabéis toda esta zona forma parte del P.O.R.N. de la Muela, es decir esta protegido, pero sin desarrollar, tienen mucho trabajo nuestro políticos. Y es que no se atisba la mas mínima señal, fuera de los papeles, de que esto sea un Parque Natural Regional. Sobre todo, y fue motivo de comentarios entre los participantes, la ausencia total y absoluta de arbolado, así las únicas manchas verdes que se puede ver y tampoco son exageradamente grandes están en la zona del Atalayon y en la otra parte, en la cumbre de la Muela. Pero es que además no existe información sobre sus valores botánicos y fáusticos que han dado lugar a su protección y solo nos queda sus belleza paisajística, que espero no se la carguen con algún proyecto portuario. 

Hace unos días estuve en el Azud Mayor del Segura, conocido por todos como “La Contraparada” un lugar muy interesante, de corto recorrido y que te animo a visitar. A parte del valor paisajístico del río, de la obra hidráulica histórica y del entorno vegetal exuberante, así como de los animales acuáticos que puedes ver, lo que realmente me dejo maravillado fue el acondicionamiento (tal vez un poco exagerado) que se ha realizado: dos puentes de madera y que se integran en el entorno, la construcción de una gran casa como centro de interpretación (supongo, porque estaba cerrada), zonas recreativas infantiles, caminos señalizados y balizados, miradores y decenas de carteles con información. Digo todo esto porque en un espacio tan reducido se había invertido más y mejor que en todos los Parques Regionales que tenemos en Cartagena, (Calblanque y La Muela, Roldan, Cabo Tiñoso). Claro esta que esta inversión la ha realizado el Ministerio y los parque dependen de la Comunidad, no se si tendrá esto algo que ver, pero lo cierto es que nuestras montañas siguen sin cuidarse lo más mínimo.

Eso si, dada la naturaleza privada de estos montes sus propietarios se atreven a poner cartelitos prohibiendo el paso cuando son atravesados por caminos y senderos de uso publico. A este paso poco falta, para que tengamos que pagar “el portazgo” por pasar  por las propiedades de los “señores feudales”.

Atravesando el Barranco de La Pistolera, que nace en Garabitos, justo en su tramo final cuando va a morir en el Bolete Chico, me llamo la atención la existencia de una cuerda con nudos que han instalado para bajar una pronunciada pendiente. Supongo que serán aficionados al barranquismo “en seco”, pero me quedo con la duda si un senderista sin mucha aptitud para la escalada podría hacer tal descenso. Tal vez lo intente, y más teniendo en cuenta que existen dos barrancos más, muy interesantes en esta zona como son el del Morteral (donde existe una fuente) y de la Muela que muere en Cala Aguilar.

Por ultimo destacar que al encontrarnos en pleno verano uno de los máximos alicientes que tienen estas rutas costeras es la posibilidad de darnos un chapuzón en solitarias calas de aguas cristalinas. En esta ocasión lo hicimos en la Cala del Bolete Grande, acompañados únicamente por la presencia de una familia que llego al mismo tiempo que nosotros, todo un lujo disponer de más de cien metros de playa para apenas una treintena de personas. Algunos osados senderistas continuaron la ruta a nado hasta el cercando islote donde parte de ellos aprovecharon para lanzarse al agua desde lo alto del mismo, mientras, el resto nadaban, tomaban el sol o simplemente descansaban al abrigo de las paredes de la cala. 

Si te gusta el submarinismo estos lugares deben de ser muy adecuados por la abundancia de algas, supongo que posidonia, entre la cual se podrán observar gran variedad de peces y en todo caso los acantilados rocosos guardan un mundo submarino por descubrir. Precisamente en el Bolete Chico estaban acampados unos submarinistas. 



Descripción de la ruta.


A pesar de que no madrugamos mucho, ya que comenzamos a caminar sobre las nueve de la mañana, tuvimos la suerte de tener en las primeras horas unas nubes, que junto con la brisa marina nos hacia muy agradable el caminar por estos “desérticos” montes sin la más mínima sombra y en el mes estival de julio.

Dado que la ruta es circular dejamos los coches en el poblado del Campillo de Adentro, en las proximidades de la Asociación de Vecinos y justo al lado del cruce que con unos ornamentales letreros nos indica el camino de Boletes y Bocaoria.

Durante unos cientos de metros vamos por asfalto, hasta que pasamos por el antiguo cuartel de la Guardia Civil, hoy ruinoso, donde se convierte en pista, por la que ascendemos hasta el collado de Boletes y bajamos hasta el antiguo cuartel de carabineros hoy restaurado junto a la Cala del Bolete (chico). Este es uno de los mejores miradores de Cabo Tiñoso, su bahía y las calas que lo forman. 

Nos encontramos con el GR-92, que tras las fotografías de rigor, cogemos en dirección a la Cala del Bolete Grande. Todo este sendero esta perfectamente señalizado con las características marcas de pintura y algún que otro hito de piedras, discurriendo en un vaivén de subida y bajada por los acantilados siempre con el mar a la vista. 



Desde este sendero podremos divisar las principales cumbres del Parque Regional de la Muela y Cabo Tiñoso: La Muela, Garabitos, Cabezo de la Estancias, La Picadera, El Cerro de los Siete Cucones, El Atalayon, El Cabezo Colorado o el de la Aguja. 

Llegamos a la cala más grande de la zona, presidida por su “Bolete” y por su islote a escasos metros de la costa, donde hacemos la parada para refrescarnos en sus profundas e inquietantes aguas de azul oscuro pero limpias y frescas, así como para tomar un reconstituyente almuerzo. Dado que el objetivo fundamental de la salida era el baño, estuvimos más tiempo de lo normal cerca de hora y media, por lo que además me pude recorrer los alrededores buscando nuevos encuadres a las fotografías. Resulta muy curiosa la formación existente en la playa que parece un pasillo entre rocas que se adentra en el mar.

La vuelta era una incógnita para mi y en principio tomamos la rambla de Boletes, para salirnos de ella y coger el sendero que nos sube a los pies mismos del Cantalar. Este es un espacio muy curioso formado por rocas que se desgajan de la montaña por algún tipo de erosión supongo que química, que hace que se formen bloques de rocas que ladera abajo caen al mar. Precisamente pude captar una imagen donde se aprecia una fisura por la que entra ya la luz y que acabara por romper otra mole de piedra. Lo cierto es que este proceso natural ha generado un lugar muy interesante de recorrer y fotografiar facilitado por el paso del GR por el mismo y aunque en esta ocasión no lo atravesamos, siempre es entretenido pasarlo con cuidado y disfrutando del fragmentado sendero. 

Desde las proximidades de la cima del Cantalar abandonamos el GR y cogemos un sendero ancho y en buen estado que nos lleva hasta la carretera que desde el Campillo de Adentro se dirige a Cabo Tiñoso. Descendemos por la misma unos escasos metros, con todas las precauciones necesarias, hasta localizar un nuevo sendero que en un vertiginoso descenso nos lleva de nuevo al Camino de Boletes y por el mismo camino que iniciamos la ruta regresamos hasta los coches. 

Aquí los más ocupados regresamos a casa, el resto tenían reservado un restaurante a pie de playa en La Azohía donde iban a dar cuenta de unos espetos de sardinas y un arroz con marisco, continuando con una ruta gastronomica, y vete tu a saber con que terminaron en la tarde dominical. 




Nos vemos en el monte, hasta la próxima. 





Presentación de mis Imagenes



Datos del GPS