CUMBRES DE CARTAGENA: SENDERISMO
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Viaje 4 Cumbres: Dia 3. Mogorrita -Techo de Cuenca- y Pasarelas Río Blanco

MOGORRITA (1864 m) - Nacimiento del Tajo y Pasarelas Calomarde


Día 3. Mañana "Mogorrita".

Tras un corto debate en asamblea con los nuevos miembros ya incorporados se acordó por silencio unánime, y al no haber nadie que se opusiera modificar la actividad del día de hoy. 

Sobre el papel pintaba bien hacer la corta subida al techo de Cuenca y después acércanos al Nacimiento del Río Cuervo para ver su cascada y hacer una corta ruta por su entorno. Pero la realidad es que llegar hasta el Puerto del Cubillo, lugar de partida de la ascensión, suponían 1:30 horas de coche y llegar al nacimiento del Cuervo 0:30 horas más, lo que sumaba un total de 4 horas de coche en el día, que eran muchas para lo que ya llevábamos encima, sobre todo para los conductores. Además nadie nos podía garantizar que el nacimiento estuviera espectacular y si solo tenía un hilillo de agua la decepción se sumaría al hastío del coche. 

Por esos motivos, todavía en casa, busque alternativas que son las que finalmente se realizaron; por un lado alargue la ruta del Mogorrita hacienda una inédita ruta, por lo menos para wikiloc, llegando hasta el nacimiento del río Tajo y por otra las pasarelas del Rio Blanco en el Barranco de la Hoz (Calomarde) que se encuentran justo en la carretera por la que transitábamos, y aunque mi idea era hacerlas solo en un sentido al contar con coches para ello, como varios compañeros ya las conocía me indicaron que era mejor hacer solo el tramo de pasarelas ida y vuelta. Creo que fue un acierto todas las decisiones que tomamos. 

Solamente hubo una a la que accedí y que no volveré a hacer. Dado que eran dos rutas cortas de mañana y tarde se decidió comer en un restaurante y precisamente Josué había estado alojado en un hotel restaurante que nos recomendó, hasta aquí ningún problema, pero lo cierto es que tener hora de reserva condicionó totalmente la ruta de la mañana convirtiéndose en una estresante carrera contra el reloj, que un poco más y me cuesta la salud, ¡¡¡nunca más!!!, se comen bocadillos en el monte y se cena en el hotel, como estaba previsto. Este día aprendí esto y me fui a dormir. 

Después de la experiencia de las carreteras de montaña del primer día uno ya iba escamado, pero no fue así, todas las carreteras hasta llegar al Puerto del Cubillo estaban en muy buen estado. Dejamos mi coche en el Nacimiento del Tajo y subimos al Puerto para iniciar la ruta. 

Nos adentramos por una pista en dirección sur, bajamos al Arroyo de los Castellares y subimos a la carretera, un atajo para evitar asfalto, en este punto cogemos una pista ancha que nos lleva hasta la que fue pista de esquí, por poco tiempo, aquí comienza una corta pero exigente subida. El sendero, si lo encuentras te lleva a la cima y te baja de ella, pero eso no es lo que queríamos por lo que lo abandonamos para dirigirnos al principio de la cuerda del Mogorrita, todo fácil, sin trepadas, pero caminado por rocas cimeras que forman una isla rocosa en un mar de pinos. Alcanzamos fácilmente la cima y nos reagrupamos ya que algunos decidieron subir trepando, ya sabes los de la cabra y el monte. 


El Pico Mogorrita es una de esas joyas de la Serranía de Cuenca que, a pesar de su altitud, a veces pasa desapercibida frente a las famosas formaciones de la Ciudad Encantada o el Nacimiento del Río Cuervo. Se encuentra en la Sierra de Valdemeca, dentro del Parque Natural de la Serranía de Cuenca, muy cerca del límite con la provincia de Teruel (Aragón).

El nombre "Mogorrita" es lingüísticamente muy interesante y nos habla del pasado de la península:

La raíz Muga o Mugo: La hipótesis más sólida es que proviene de una voz de origen prerromano (asociada al vasco antiguo muga), que significa "límite", "frontera" o "mojón". Dado que el pico está justo en la linde histórica entre Cuenca y Teruel (Castilla y Aragón), tiene todo el sentido del mundo que sirviera como referencia geográfica fronteriza.

El diminutivo castellano: La evolución de mugo derivó en mogorro (colina o cerro redondeado), al que se le añadió el sufijo diminutivo -ita. Así, "Mogorrita" se traduciría cariñosamente como "el cerrito de la frontera" o "el montecillo redondeado". Curioso para ser la montaña más alta de la provincia, ¿verdad?

En la década de 1970, se instaló en la ladera norte del Mogorrita un remonte (un telesquí) y se llegaron a abrir algunas pistas para la práctica del esquí alpino. Sin embargo, la falta de nieve constante en las décadas siguientes y la falta de rentabilidad hicieron que el proyecto se abandonara. Hoy en día todavía se pueden ver los restos oxidados del remonte cerca de la cumbre, como un "fantasma" del turismo invernal.

La montaña está cubierta por un impresionante bosque de pino albar (o pino silvestre). Lo curioso es que, debido a la altitud y a las duras condiciones climáticas del invierno (con heladas severas y nieve), los pinos de las zonas más altas adoptan formas retorcidas y achaparradas, modelados por el viento. Además, es una zona fantástica para el avistamiento de aves rapaces y, si vas en silencio, corzos o ciervos, lógicamente no vimos nada.

Dado que no estaba Mª Ángeles, José M. tomó las riendas de la dirección creativa y puso al personal a bailar “La Macarena” alrededor del punto geodésico, a pesar de lo cual no llovió. 


Un grave error fue dedicarme más a las fotos que reponer fuerzas, pero era tan liviano el esfuerzo realizado que no sentí la necesidad. Para no bajar por el mismo sendero seguimos el track y aunque el sendero no se intuía mucho a veces se dejaba ver, o tal vez era la imaginación o el paso de animales, daba igual era hacia el este y hacia abajo por donde se pudiera pasar hasta llegar a la pista que nos dejaba de nuevo en la carretera.

Como el conejo de Alicia solo tenía ojos para el reloj que avanzaba imparable, en cuanto hubo cobertura llamamos al restaurante, donde al pasar por Frías de Albarracín habíamos reservado para las 14:00 horas, para retrasar a las 15:00 horas, y aunque el terreno era en descenso y llano, no llegábamos a tiempo. Solicite el apoyo de los conductores José y Francisco que abandonaron el grupo, recogieron los coches que se encontraban próximos y se fueron para el Nacimiento del Tajo donde nos recogerían y saldríamos pitando, ahorrándonos el tiempo del traslado de coches. Gracias por perderos un trozo de ruta. 

En este punto comenzaba lo desconocido, lo que supongo que me generó cierto agobio por la escasez de tiempo. Con un track hecho sobre el mapa y por tanto con la incertidumbre de encontrar obstáculos que impidieran el paso comenzamos a subir y bajar laderas por un precioso bosque solitario de pinos, con la única molestia del ruido de  los centenares de motoristas que constantemente bajaban y subían el puerto de montaña como enjambre de  molestos mosquitos en verano. 

Con una precisión cirujana terminamos el campo a través justo en el camino que se dirige a las casas de la Vega. Llegamos al río Tajo, el cual es tan pequeñín en este punto que de una zancada se puede saltar, eso en Toledo no soy capaz de hacerlo. Junto a estas casas cogemos “el camino natural del Tajo”, GR113 y 10.1.

De nuevo el reloj, creo que podemos llegar a tiempo, aunque sea un poco tarde por lo que le pido al grupo que acelere la marcha aunque eso suponga no poder disfrutar de esta vega maravillosa rodeada de prados verdes, bosques de pinos, acompañados del río y rodeados por los Montes Universales, famosos en la EGB, por ser el nacimiento del Tajo. El ritmo pasó de 4 a 5 e incluso llegamos a 6 Km/h. ¡¡¡ Que fuertes que están los compañeros !!!  Pero yo no tanto, ese ritmo no es para mí, y de repente como globo me desinflé, un molesto dolor similar al flato se apoderó de la parte derecha de mi espalda, no sabía lo que era pero si andaba despacio no molestaba por lo que baje el ritmo, perdí el grupo al que le dije que se agruparan en coches y salieran hacia el restaurante y si era necesario que secuestraran a la cocinera hasta que llegara yo. 

Al caminar más despacio y sin el agobio del tiempo, ya sabía que iba a llegar tarde, me percaté que siendo más de las 14:00 no había comido nada en toda la mañana y bebido muy poco agua, tal vez por eso mi cuerpo dijo ¡para ¿donde vas?, se acabó la gasolina! Repuse alimentos y sin forzar continué, algunos compañeros me esperaron ya que habían contactado con José y este iba a aproximar el coche al punto donde nos encontrábamos. Creo que se tardó más en esta operativa que si hubiera seguido, ya solo quedaban menos de 2 km. de todas formas gracias por perderte parte de la ruta y por recogerme.

 Llegamos a tiempo y mereció la pena la comida, aunque no volveré a repetir comidas en medio de rutas, por el plato de estofado de ciervo, no os lo perdáis si pasáis por la zona. Este sito es el clásico que si te fijas en el envoltorio no te tomas ni un vaso de agua y eso que Josué dijo que lo habían adecentado, muebles antiguos, sillas incomodas, poca luz, decoración disonante, y encima la pareja propietaria tampoco eran la alegría de la huerta, ella porque no podía con su alma, ni con su cuerpo y el porqué estaba “cortando el pan” y se le veía poco el pelo. Sin embargo es un buen cocinero ya que todos salieron satisfechos, alguno incluso con una bolsa con lo que les había sobrado. 

Mientras algunos no ponían fin a la comida con chupitos de melón y otras delicias algunos nos salimos a la terraza del local, nos apalancamos con una sillas y aunque no llegó a siesta si a profundo relax y comentarios irónico sarcásticos que amenizaban el ratico, en un entorno bucólico (salvo por la carretera poco frecuentada a estas horas) con vistas de prados y bosque, al frente de los Montes Universales.

video de otros que hicieron esta ruta


ÁLBUM FOTOGRAFICO

ÁLBUM FOTOGRAFICO J.M.

TRACK EN WIKILOC



Dia 3. Tarde "Pasarelas Río Blanco - Barranco de la Hoz"

Pusimos rumbo al cercano pueblo de Calomarde, para iniciar la ruta de Pasarelas del Barranco de la Hoz. A estas horas fue fácil el aparcamiento, aunque a escasos metros hay uno preparado, lo que da a entender que este es un lugar muy frecuentado por turistas, algún compañero comentó la suerte que teníamos de no tener que estar esperando el paso de gente en los puentes, pasarelas o peldaños, supongo que la hora temprana de la tarde también influyó.

La Ruta de las Pasarelas del Barranco de la Hoz, que une las localidades de Calomarde y Frías de Albarracín (en Teruel), es una de las joyas de la Sierra de Albarracín. Siguiendo el curso del río Blanco (afluente del Guadalaviar), este sendero destaca por sus impresionantes cañones calcáreos y los más de 900 metros de pasarelas de metal y madera ancladas a las paredes de roca.

Magnifica ruta de pasarelas sobre el Barranco de la Hoz, por un momento me traslade al Caminito del Rey, eso sí, en miniatura, divertidas, amenas y aptas para toda la familia, tal vez el entorno es menos natural que las del Río Alcalá, pero con más alternativas, no hay comparación, tienes que hacer las dos. Además este barranco cuenta con alternativas para verlo desde arriba con una mini cueva con banco que algunos usan de aseo y un gran ojo o arco, que llamo mi interés en cuando Piedad me comentó de su existencia, no hay nada como ir con guías turísticos y es que esta ruta ya había sido realizada por varios de los participantes, que aun así no les importó repetir, gracias por ello. 

Se trata del Arco de San Pascual (también conocido localmente como el Arco de la Peña del Sapo o simplemente el Arco de Calomarde), este arco superior es un arco de erosión pura en roca caliza. Durante millones de años, la implacable acción combinada del viento, la lluvia y el hielo invernal de la Sierra de Albarracín fue desgastando la parte más blanda de la cresta rocosa. Con el tiempo, la roca se perforó por completo, dejando un ojo o ventana natural gigante en mitad del farallón calcáreo. En Calomarde y los pueblos vecinos existía el dicho de que este arco era "el ojo de la montaña". Antiguamente, los pastores decían que según la posición del sol y cómo entraba el rayo de luz a través del arco, sabían exactamente qué hora era del mediodía o de la tarde sin necesidad de reloj. Toda la Sierra de Albarracín y los escarpados accesos que rodean estos arcos superiores fueron terreno de escondite para los maquis (la guerrilla antifranquista) tras la Guerra Civil. La intrincada red de covachas, arcos y repisas rocosas inaccesibles de la parte alta del barranco les ofrecía una visibilidad perfecta de quién entraba al valle sin poder ser vistos desde abajo.


Muy cerca del inicio de la ruta desde Calomarde, te toparás con la pequeña presa de los ahogados. Su trágico y dramático nombre proviene de un suceso real ocurrido en el verano de 1876. Una brutal tormenta sorprendió a dos vecinos del pueblo que intentaban cruzar el río en ese punto. La feroz crecida del agua los arrastró y ambos murieron ahogados. Como detalle curioso de la crónica de la época, la yegua en la que viajaban logró sobrevivir. Hoy en día, una placa conmemorativa recuerda el suceso.

El Molino de las Pisadas... ¡y las huellas del Diablo! En la ruta se encuentran las ruinas del Molino de las Pisadas (un antiguo molino harinero del siglo XIV), al que nosotros no llegamos porque nos dimos la vuelta antes.  Cuenta la leyenda local que la zona del nacimiento del río estaba cubierta por un bosque prohibido donde nadie se atrevía a entrar. Un día, un pastor temerario metió a su rebaño y, al golpear los pinos con su cayado, la montaña rugió.  El mismísimo Diablo, envuelto en llamas, empezó a perseguirlo. El pastor logró salvarse dando un salto prodigioso sobre el río desde una roca, pero el Demonio dejó sus huellas chamuscadas y grabadas para siempre en la piedra junto al molino. La próxima vez que venga no me lo pierdo. 

Uno de los puntos más fotografiados es el Puente de la Toba, una impresionante formación caliza originada por los sedimentos del agua que ha creado un puente natural sobre el río Blanco. Lo curioso es que el sendero pasa justo por debajo, formando un pasadizo abovedado tan estrecho y bajo que los senderistas más altos se ven obligados a agacharse por completo para poder cruzar.

Al comenzar la ruta desde Calomarde, el primer tramo te resultará un poco desconcertante: el camino está completamente cementado y ¡tiene farolas de calle! Es un contraste muy cómico encontrarte farolas urbanas en mitad de un entorno natural salvaje, pero dura pocos minutos antes de adentrarse en la tierra y la roca.

Si prestas atención al suelo en las zonas de arcilla (especialmente en los alrededores de Calomarde), puedes encontrar formaciones minerales muy curiosas típicas del periodo Triásico. Las más famosas de la zona son los Jacintos de Compostela (pequeños cristales de cuarzo de color rojo o naranja) y las teruelitas (dolomitas negras exclusivas de la provincia).

Mientras caminas encajonado entre las gigantescas paredes del cañón (como la imponente muela rocosa del Moricacho), levanta la vista. Los riscos del Barranco de la Hoz son el hogar de una enorme colonia de buitres leonados. Es muy habitual verlos planear a gran altura o descansando en los salientes de los acantilados vigilando a los excursionistas.

Te recomiendo su visita en otoño ya que el bosque de ribera con las hojas amarillas y rojizas dan un paleta de colores especial al entorno. 

video de otros que hicieron esta ruta

Recogemos y ponemos rumbo al hotel de regreso, cuando de repente se oye desde el fondo del coche, ¡¡¡ la casaca!!! ¿No querías verla?, frenó en seco, miro por el espejo retrovisor y retrocedo un centenar de metros hasta llegar a la salida del aparcamiento marcha atrás. 

Se trata de la Cascada Batida, muy cerca de Calomarde y generada por el mismo Río Blanco o Río de la Fuente según el IGN. Tiene un fácil acceso con escalera de piedras desde el mismo aparcamiento siendo un espectacular salto de agua, donde nos hicimos las fotos de rigor, no dejes de parar si pasas por allí, aunque esto te pueda acarrear consecuencias como más adelantes verás. 


Llegamos un poco más tarde, una media hora, y los compañeros no nos miraban bien, no se habían duchado y nos estaban esperando para la cena, no sé por qué motivo, pero era así. Yo conduzco sin saltarme los límites de velocidad y cuando el sol nos deja voy un poco más despacio, además de haber perdido un poco de tiempo en la cascada. 

Cuando les comentó que habíamos parado para verla a alguna compañera se le inyectaron los ojos de sangre y temí por mi vida, echándome en cara que no estaba bien y que debíamos haber ido todos juntos. Lo cierto es que no estaba previsto en el programa, no conocida ni de su existencia y que los traslados a los puntos de cada ruta son libres ya que cada conductor tiene una forma de conducir o de hacer paradas por mil motivos (compras, gasolina, evacuación…). Tal vez debía de haber informado en la salida del regreso, pero la verdad no me acordé e incluso estuve a punto de saltarme la visita a la cascada, espero que algún día me perdone MC, yo mientras tanto mantendré las distancias por mi propia seguridad. 

Como habíamos comido abunda mente la cena fue un no parar de ver volar ensaladas de toda clase por encima de mi cabeza para la mayoría, solo unos pocos seguimos con el menú, pero de cosas poco contundentes como mouse o pescado, el ciervo seguía en el estomago. 

Como aun me quedaba por ver la Puerta de Valencia del pueblo, siendo la última noche,  y para bajar la cena los Antonios nos dimos un mini paseo por el único trozo de pueblo que me quedaba.

ÁLBUM FOTOGRAFICO

ÁLBUM FOTOGRAFICO JM

TRACK EN WIKILOC


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