PEÑAGOLOSA (1.815 m) "El Gigante de Piedra"
Tras la propuesta del Centro Excursionista de Cartagena de hacer los Techos Provinciales durante el año 2026, algo que para mí es imposible, pero que lo tengo como propósito de vida montañero, decido participar en este reto facilitando a los compañeros realizar cuatro cumbres provinciales, que por su proximidad es factible hacer en un solo viaje: Peñagolosa, Peñarroya, Mogorrita y Calderón.
En esta ocasión prima, por encima de todo, hacer la cumbre y no tanto buscar el mejor o más completo camino para llegar a la cumbre, por lo que he buscado los track mas sencillos y asequibles posibles, todos ellos son senderistas sin dificultades técnicas, a pesar de que hacer cumbres a alguno os pueda parecer más una actividad montañera que senderista. Esto no quiere decir que sea una actividad fácil o de iniciación, hay rutas muy cortas y otras muy largas por tanto es una actividad dirigida a los que habitualmente hacen actividad en la montaña. Las cuatro cumbres en cuatro días tenían un presupuesto de hacer 64 km y superar +2.850 m de desnivel, según J.M. que rápidamente sumó lo realizado según su GPS finalmente fueron 68 km. y +2.695 m. por lo que se puede decir que cubrimos el presupuesto. Esto sin incluir las actividades complementarias, que en todo caso eran voluntarias, pero que dieron un toque más divertido al viaje, me estoy refiriendo a las rutas por las pasarelas del río Alcalá, las del Rio Blanco y los paseos nocturnos por el pueblo con observación de las estrellas.
DIA 1
Intenso día que parecía no tener fin. Salimos a las 6 de la mañana de la trimilenaria, recogimos a las no autóctonas, pero fieles al club, en el camino y paramos en el Restaurante Serrano pasada Fuente la Higuera, no lo recomiendo, ni por precio ni por calidad, solo la facilitad de acceso y la rapidez en la atención merece pasar por aquí, y encima algunos insinuaron “trafico de influencias” familiares, cosa que desmiento.
Sobre las 11:30 llegamos al aparcamiento del Santuario de San Bautista de Peñagolosa y Santa Barbara.
Creo que durante los cuatro días del viaje esta fue la única vez en la que nos “perdimos”. Tras llegar, estirar los pies y regar los pinos, solo estamos dos vehículos ¿Por qué no llega Pepe? ¿Dónde estaban? ¿Se habrían confundido de carretera? Damos tiempo a su llegada tomando un bocado, hasta que un compañero me indica que podíamos ir mientras tanto a ver el Santuario que se encuentra a un centenar de metros y cuando llega resulta que allí estaban los compañeros esperándonos también. No podemos vivir sin cobertura en el móvil. Una anécdota simplona para comenzar.
Reunidos los diez miembros de la expedición comenzamos la ascensión por un marcado y bonito sendero que sigue el barranco de la Pegunta. ¿Pero que es eso de la pegunta? ¿Se han comido una “r”? pues no. El topónimo Barranco de la Pegunta debe su nombre a la pega o pegunta, un producto viscoso y resinoso obtenido de la madera del pino negro tras su combustión. Se utilizaba tradicionalmente para marcar el ganado. La "pegunta" se elaboraba calentando la madera de los pinos durante varios días en hornos rudimentarios conocidos como pegueras. En el barranco aún se conserva la Font de la Pegunta, lugar donde se realizaba esta actividad forestal artesana.
En esta época primaveral después de unos centenares de metros podemos disfrutar del fluir del agua por el barranco, incluso había una familia en una poza dándose un chapuzón, supongo que no llegará con agua al verano, pero en esta época ya se puede remojar uno y si tienes dudas pregúntale a Josué.
Agua, primavera, luz… originan que en esta parte baja de la montaña se convierta en un jardín de flores de todo tipo, tamaño y color donde destaca la llamativa peonia.
Pasados los 1.400 m de altitud el sendero se desvía hacia la margen derecha del barranco para llevarnos a una pista en el paso de montaña “La Banyadera”. Continuamos en ascensión hasta el paraje de “El Corralico”, lugar de aparcamiento si estas autorizado y tienes un vehículo apto, que nosotros ni tenemos ni queremos, preferimos disfrutar de la montaña.
Aquí la pendiente se incrementa fuertemente para llegar a un refugio de montaña denominado “Caseta de l'Ombría”, no estaba muy limpio ni equipado, pero si te pilla una nevada te iba a dar igual. Un continuo zigzag nos lleva a la cumbre, no sin esfuerzo, una cumbre gigante y con cortados espectaculares en su cara sur, la cual tiene una profunda cicatriz que forma una canal por la que me quedo con ganas de subir, equipada con cadenas, volveré. Su cumbre tiene de todo, geodésico, capilla con virgen, antenas, casetas de telecomunicaciones, forestales y sobre todo moles rocosas descomunales que le dieron su sobrenombre “El gigante de piedra”. Pero es posible que también fuera el origen de su nombre ya que unas teorías sobre el origen del término “Peñagolosa” indican que procede del latín y está formado por dos términos: "pinna" (montaña, risco o pico) y "lucosa" (boscosa), pero otra hipótesis lingüística sugiere que deriva de "Penya Angolosa" (peña angulosa) debido a su abrupta silueta. Que duda cabe que ambas describen perfectamente esta montaña.
La placa ubicada en la cumbre identifica y consagra esta montaña como el "Cim senyera del País Valencià" (cima insignia o símbolo del territorio valenciano). La placa tiene un claro carácter histórico, cultural y reivindicativo para el excursionismo valenciano y está acompañada por otros elementos tradicionales, como: Una pequeña hornacina enrejada con la figura de la Mare de Déu del Lledó (patrona de Castellón), un grabado con versos de la canción popular dedicada a este “gigante de piedra” (Penyagolosa, gegant de Pedra) y el clásico vértice geodésico utilizado por el Instituto Geográfico Nacional para mediciones topográficas
La ascensión han sido 5 km y +550 de desnivel, sin ninguna dificultad técnica y por sendero marcado. Regresamos por el mismo sendero al paraje del Corralico y tomamos pista hasta la Masía Cambreta, en cuyo entorno buscamos un sendero para iniciar el regreso. Pasamos por la Font de la Cambreta que tiene un hilillo de agua y de nuevo vuelve la excelsa floración, en este caso predomina el Gamon de Castellón o Varita de San Pepe, y los frondosos bosques que hacen un delicioso paseo hasta llegar al punto de salida donde visitamos el Santuario, que se encuentra con unas inacabables obras. Alguno me dicen que incluso pudieron visitarlo por dentro, eso me lo perdí, pero como tengo que volver a hacer la canal, espero poder verlo en todo su esplendor ya restaurado.
Solo fueron 3:30 horas las necesarias para la ruta, pero llevábamos el viaje desde casa y ahora tocaba llegar al Hotel base situado en la Puebla de Valverde en Teruel. Se hizo largo sobre todo por lo revirado de la pequeña carretera de montaña por la que íbamos, en cuyo trayecto solo nos encontramos con un camión de los que recogen los arboles talados.
Más duro tuvo que ser para José y Fernando, aunque los dos lo son, que se fueron a hacer una ferrata que había por el entorno, lo consiguieron e incluso llegaron para la cena. Enhorabuena montañeros. Alguno se quedó con las ganas de ir también (y no soy yo), pero no iba equipado, otra vez será José M.
El Hotel. “Restaurante Hotel El Horno“
Es un hotel de pueblo, pequeño y con lo justo para pasar unos días (no hay secador de pelo), habitaciones pequeñas, paredes interiores finas y solo 5 habitaciones. El gran angular de la web engaña en cuanto al tamaño de las mismas.
El personal de origen hispanoamericano, especialmente Jimmy, que supuestamente habla el mismo idioma que nosotros, era de comunicación difícil, atento, amable, pero disperso. De carácter jovial, siempre sonriente y portando en su cuello un rosario, daba cierto repelús; le hablabas, te miraba, sonreía siempre, no te respondía se iba hacia otras cosas y al rato te hacia caso, a la segunda vez desistí de la comunicación y delegué en Maricarmen, mi supuesta señora, a la que por lo que fuera, si le hacia caso y la atendía a la primera.
No tengo queja respecto de las habitaciones, limpias, cambiaban la ropa y las toallas todos los días, agua caliente y fresco si abrías la ventana, (no hay aire acondicionado por lo que para el verano no lo aconsejo). Salvo una, todas son pequeñas y los compañeros tuvieron que alejar las camas para no oír la respiración del compañero. Como siempre alguno tuvo problemas con ruidos humanos y paso más tiempo en el sofá de la sala de juegos que en la cama, ¡mala suerte!, la próxima vez que no se te olviden los tapones Paco. El cuarto de baño, sin bidé, tenía una ducha en un estrecho hueco, por lo que los golpes en codos y rodillas eran habituales, sobre todo si tienes cierto tamaño, si eres un poco obeso búscate otro hotel o llévate aceite corporal por si te quedas encajado.
En cuanto a las cenas, no tengo ninguna queja, todo lo que consumí estaba muy bueno (alcachofas "sin jamón", secreto a la pimienta, mouse de bacalao, merluza, emperador...) aunque recomiendo las carnes por la experiencia de algunos compañeros con los pescados (congelados). Vino de la casa (no apto para morros finos), casera y agua. Los postres pasables pero sin opciones con chocolate negro, el azúcar viene bien después del desgaste del día.
Lo peor el pan.💩 Uno espera llegar a un pueblo y comer un pan de pueblo de toda la vida, ¡pues aquí no! De corteja muy dura e incluso debía de ser del día anterior ya que para las tostadas del desayuno de desgranaba. Solamente en los bocadillos, tal vez porque se pagaba aparte, el pan si era aceptable, que no un pan de pueblo, pero por lo menos era del día.
Los desayunos empezaron regular ya que ofrecieron tostadas con mantequilla y/o aceite, y rateando el que quería mas café con leche, pero cuando algún compañero pidió tostadas de jamón (con o sin tomate) o con atún, como un incendio se propagó por el resto, eran auténticos bocadillos abiertos por la mitad, contundentes y claro, así subían luego las montañas.
Ya para rematar el día y bajar la cena un paseo por el pueblo, pequeño pero coqueto y bien conservado, en el enlace de su ayuntamiento te describe su iglesia, sus puertas, su lavadero, sus casas señoriales. Puebla de Valverde
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